• Mientras el gobierno atribuye el alza de precios a factores climáticos y busca ampliar el PACIC, analistas advierten un entorno más complejo: salida de capitales, crecimiento moderado y presiones inflacionarias persistentes.
Ernesto Madrid
Antes de viajar a Madrid, la presidenta Claudia Sheinbaum adelantó que su gobierno presentará una estrategia para contener el alza en los precios del jitomate y otros productos básicos que presionan el bolsillo de los consumidores. La posibilidad es incorporarlos al PACIC, el acuerdo con el que el gobierno ha buscado contener el encarecimiento de alimentos y combustibles.
Por su parte, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, en voz del subsecretario Carlos Lerma Cotera explicó que el repunte inflacionario del primer trimestre de 2026 responde principalmente a factores estacionales y climatológicos que afectaron la producción agrícola. Entre los productos con mayores incrementos figuran el jitomate, la papa, el tomate y la cebolla, mientras que el huevo y las carnes de res y cerdo han mostrado descensos.
Según Hacienda, el gobierno busca amortiguar el impacto mediante estímulos a combustibles, acuerdos con productores para reducir intermediarios y mecanismos de supervisión para evitar abusos.
En paralelo, el frente comercial también entra en escena. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, confirmó que el 19 de abril llegará a México Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, para una nueva ronda de conversaciones técnicas relacionadas con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), en la que distintos sectores industriales expondrán sus posiciones.
Más allá de la explicación oficial centrada en factores climáticos, el panorama económico muestra señales más complejas. La economía mexicana atraviesa un momento de cautela creciente entre inversionistas y analistas, con presiones inflacionarias persistentes y expectativas de crecimiento moderadas.
Datos del Banco de México muestran que en marzo se registró una salida de 20 mil 984 millones de pesos en la tenencia de valores gubernamentales por parte de inversionistas extranjeros —unos 1,200 millones de dólares—, aunque el saldo total en manos de residentes del exterior se mantiene en 1.785 billones de pesos.
Para Gabriela Siller, directora de análisis económico de Grupo Financiero Base, el movimiento responde en gran medida a la aversión global al riesgo derivada del conflicto en Medio Oriente, que ha llevado a reducir exposición en economías emergentes. Sin embargo, también pesan factores internos. Janneth Quiroz, directora de análisis de Grupo Financiero Monex, advierte que el reciente recorte de tasas ocurre mientras la inflación sigue presionando, lo que reduce el rendimiento real de los instrumentos en pesos. A ello se suman diagnósticos más críticos.

Inflación, jitomate y señales de alerta
La revista británica The Economist calificó recientemente a México como una “economía rota”, mientras el exgobernador del banco central Guillermo Ortiz Martínez ha advertido señales de deterioro en los fundamentales macroeconómicos.
A nivel internacional, el panorama tampoco es sencillo. Katia Goya, directora de análisis de economía internacional de Grupo Financiero Banorte, prevé que la política monetaria en Estados Unidos seguirá marcada por la incertidumbre. La expectativa es que la Reserva Federal recorte tasas hacia finales del año, posiblemente en septiembre y diciembre, aunque la economía estadounidense continúa mostrando resiliencia gracias al consumo y la inversión tecnológica.
En ese contexto, el Fondo Monetario Internacional ha recomendado prudencia. Su directora gerente, Kristalina Georgieva, advirtió que reaccionar con demasiada rapidez ante choques geopolíticos podría terminar debilitando el crecimiento global.
Hacienda estima que el PIB en México podría expandirse entre 1.8% y 2.8%, pero el consenso de analistas recopilado por Citigroup recortó su previsión a 1.6% para 2026. Solo BBVA, Banorte y Bankaool consideran viable alcanzar el piso planteado por el gobierno.
El trasfondo no es menor: un mayor crecimiento ayudaría a contener el peso de la deuda pública, proyectada en 54.7% del PIB. El frente inflacionario tampoco termina de despejarse. De acuerdo con Citibanamex, los precios enfrentan presiones por aranceles, costos laborales, energéticos y agropecuarios, lo que podría llevar a que la inflación general y la subyacente cierren el año alrededor de 4.3%, todavía por encima del objetivo del banco central.
En conjunto, el diagnóstico apunta a una economía sin crisis inmediata, pero instalada en un equilibrio frágil: inflación persistente, crecimiento moderado y volatilidad financiera internacional. En ese entorno, la confianza de los inversionistas y el ritmo de expansión dependerán cada vez más de factores externos y de la capacidad interna para sostener la estabilidad macroeconómica.
@JErnestoMadrid
jeemadrid@gmail.com