Chihuahua, Chihuahua.- En medio de un encendido discurso político y respaldada por liderazgos nacionales del PAN, ex presidentes de la República y miles de simpatizantes reunidos en Chihuahua, la gobernadora María Eugenia “Maru” Campos lanzó severas acusaciones contra Morena y el gobierno federal, al afirmar que en México se ha construido un “narco gobierno” que busca concentrar el poder y perseguir a quienes piensan distinto.
Durante el evento denominado “Yo con Maru”, realizado en la capital chihuahuense, la mandataria estatal aseguró que su experiencia reciente frente a señalamientos y presiones políticas la llevó a concluir que el país atraviesa un momento crítico en materia democrática, institucional y de seguridad.
“Morena no solamente ha hecho un mal gobierno, Morena ha construido ya un totalitarismo para ostentar todo el poder, concentrarlo. Y luego entregar ese poder al crimen organizado. Más allá de las omisiones para los mexicanos, lo que han construido en estos años es un absoluto narco gobierno”, expresó ante miles de asistentes.
Arropada por el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera; los expresidentes Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa; así como por liderazgos panistas nacionales y estatales, Maru Campos sostuvo que existe una persecución política contra gobiernos de oposición que han enfrentado al crimen organizado.
La gobernadora aseguró que inicialmente buscó mantener una relación institucional y funcional con el gobierno federal para garantizar coordinación y recursos para Chihuahua, pero afirmó que los constantes señalamientos desde Palacio Nacional la llevaron a cambiar su percepción sobre el rumbo del país.

“Morena ha construido un narco gobierno”: Maru Campos
“Pensé que veía un mal gobierno, pero me equivoqué en el diagnóstico”, señaló, al advertir que actualmente el crimen organizado no solamente influye en regiones del país, sino que, acusó, forma parte de un modelo político-electoral impulsado por Morena.
En uno de los momentos más duros de su mensaje, Campos Galván afirmó que el laboratorio de este modelo político fue Sinaloa, donde —dijo— grupos criminales habrían intervenido en procesos electorales mediante amenazas, secuestros y presiones contra candidatos de oposición.
“Ya no es sólo el político haciendo pactos con el crimen. Es el crimen que usa al político como empleado”, lanzó la mandataria estatal, al advertir que el país enfrenta una disputa entre libertad y “narcopolítica”.
Asimismo, sostuvo que México vive una normalización de la violencia, el desplazamiento forzado, las desapariciones y el control territorial del crimen organizado, mientras el gobierno federal —aseguró— protege a personajes ligados a estas estructuras y persigue a gobiernos opositores.
“Hoy vemos cómo persiguen a una gobernadora legítima, pero me persiguen no sólo a mí. Persiguen a millones de mexicanos que quieren vivir en un país sin corrupción, sin cobardía, sin autoritarismos y sin narcogobiernos”, afirmó.