• Mientras productores advierten aumentos de hasta cuatro pesos por kilo por el alza en insumos y fertilizantes, la presidenta Claudia Sheinbaum asegura que no hay razones para el incremento. Datos del sector agrícola y del mercado de fertilizantes muestran una realidad más compleja.
Ernesto Madrid
En la economía mexicana hay pocos productos tan sensibles como la tortilla. Cuando su precio sube, el impacto es inmediato en millones de hogares. Y hoy la discusión sobre su costo ha abierto un choque de versiones entre el gobierno y los propios productores.
La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que no existen motivos para que aumente el precio del kilo de tortilla, argumentando que el precio del maíz se encuentra en niveles históricamente bajos. “No tienen ninguna razón para el aumento del precio de la tortilla porque el precio de los granos del maíz está en su nivel más bajo de la historia”, declaró. Sin embargo, esa afirmación contrasta con lo que ocurre en el resto de la cadena productiva.
México depende fuertemente del exterior para producir alimentos. Más del 70% de los fertilizantes utilizados en el país son importados, lo que hace que cualquier incremento internacional se traslade rápidamente a los costos agrícolas. De acuerdo con el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, entre enero de 2025 y marzo de 2026 los precios de algunos insumos clave registraron aumentos significativos: Fosfato diamónico: +57%; Fosfato monoamónico: +53% y Urea: +46%
El efecto ya se refleja en el campo. Según estimaciones del sector agrícola citadas por el mismo grupo consultor, los costos de producción del maíz pasaron de alrededor de 45 mil a 55 mil pesos por hectárea. Esto significa que, aunque el precio del grano pueda mantenerse bajo, producirlo es cada vez más caro.
El impacto no se queda en el campo. La cadena maíz–harina–tortilla es una de las más delicadas de la economía mexicana. Cualquier aumento en fertilizantes, energía o transporte termina trasladándose al precio final del alimento básico.
Desde enero, en varias zonas de la Ciudad de México el kilo de tortilla ya aumentó entre uno y dos pesos, y el sector advierte que podría subir aún más.

Tortilla en México: sube el costo y crece la confusión
El presidente del Consejo Nacional de la Tortilla, Homero López, explicó que el precio podría incrementarse entre dos y cuatro pesos por kilo si continúan subiendo los costos de producción. El dirigente aclaró que el aumento no responde al precio del maíz, sino a un conjunto de factores que forman parte de la cadena de suministro. Entre ellos mencionó: gas, refacciones para maquinaria, papel grado alimenticio, teflón y grafito para equipos, salarios y insumos industriales utilizados en la producción.
Además, señaló que el precio de la tortilla prácticamente no se ha actualizado en los últimos tres años. Actualmente el kilo tiene un promedio cercano a los 22 pesos en la Ciudad de México, aunque en estados fronterizos o zonas turísticas puede alcanzar hasta 32 pesos.
Las declaraciones de la presidenta provocaron una reacción directa del sector tortillero. Homero López consideró que la mandataria no está recibiendo información completa sobre la situación de la cadena productiva.
“Tenemos el precio del maíz más bajo, tiene razón la presidenta, pero no solo la tortilla se hace con maíz y harina. Ahí sus asesores la mandan así, la empujan a que se enfrente con estos problemas”, señaló el dirigente. Incluso lamentó que la falta de información termine exponiendo al gobierno en las conferencias públicas. “Me da tristeza que no le informen bien sobre estos temas”, añadió.
Paradójicamente, el precio bajo del maíz tampoco ha beneficiado a los agricultores. El pasado 6 de abril, productores bloquearon carreteras en distintas regiones del país para exigir mayores apoyos gubernamentales, argumentando que el desplome del precio de los granos —maíz, frijol y sorgo— está reduciendo sus ingresos.
La situación deja al descubierto una contradicción estructural del campo mexicano: los agricultores reciben menos por su producción mientras los alimentos finales siguen encareciéndose para el consumidor.
El debate sobre el precio de la tortilla revela algo más profundo que una discusión política. México enfrenta una presión creciente en la cadena alimentaria: fertilizantes importados más caros, insumos industriales al alza y agricultores con ingresos debilitados.
En ese contexto, la tortilla —uno de los alimentos más emblemáticos del país— vuelve a convertirse en un termómetro económico y social. Y aunque el precio del maíz pueda estar bajo, la realidad del mercado muestra que la economía de la tortilla depende de muchos más factores que el grano que la origina.
@JErnestoMadrid
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