• En el arranque de la 89 Convención Bancaria, marcada por la firma del acuerdo entre la UIF y el IRS-CI de Estados Unidos, el sector presume cooperación internacional y agenda de futuro; pero el reto de fondo sigue siendo blindar las grietas internas por donde el crimen captura recursos públicos.
Ernesto Madrid
En medio de la formalización del Memorándum de Entendimiento entre la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y el Internal Revenue Service Criminal Investigation (IRS-CI) de Estados Unidos —un acuerdo que fortalece el intercambio de inteligencia financiera para combatir lavado de dinero, tráfico de armas y evasión fiscal ligada al crimen organizado— el mensaje hacia Washington es inequívoco: México quiere cerrar filas en la persecución de los delitos transnacionales.
La señal es política y estratégica. En tiempos de presión bilateral, la cooperación financiera se convierte en una carta diplomática de alto valor. Sin embargo, mientras el discurso apunta hacia la coordinación externa, en el frente interno persisten fisuras estructurales que cuestionan la profundidad de esa voluntad.
Ese contraste se deberá hacer visible en la 89 Convención Bancaria organizada por la Asociación de Bancos de México (ABM), que se celebrará del 18 al 20 de marzo en Cancún bajo el lema “Innovando la banca, construyendo el futuro”. El encuentro —considerado el más relevante del sector financiero a nivel nacional— será inaugurado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, acompañada por el secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora; la gobernadora del Banco de México, Victoria Rodríguez Ceja; la gobernadora de Quintana Roo, María Elena Lezama, y el presidente de la ABM, Emilio Romano.

Convención Bancaria 2026: innovación financiera bajo la lupa
La Convención pondrá sobre la mesa la Agenda Estratégica 2030 de la banca, estructurada en cuatro pilares: digitalización y bancarización; empoderamiento y satisfacción del cliente; impulso al crédito; y educación financiera. Participarán figuras internacionales como Michael Sandel, de Harvard; Daragh Maher, de HSBC; Ryan McInerney, CEO global de Visa; e Ian Bremmer, presidente de Eurasia Group, quienes analizarán desde el futuro del dinero y la inteligencia artificial hasta la geopolítica y el riesgo global.
El discurso oficial girará en torno a innovación, sostenibilidad, inclusión y liderazgo global. Pero más allá de los paneles y las conferencias magistrales, la pregunta incómoda permanece: ¿qué tan blindado está el sistema financiero mexicano en su operación cotidiana?
Porque mientras se firma cooperación con Estados Unidos para rastrear flujos ilícitos transnacionales, en diversos municipios del país el Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social (FAIS), destinado a obras básicas del Ramo 33, ha sido capturado por estructuras criminales.
El mecanismo, documentado en campo, es alarmantemente simple: los recursos federales descienden, pasan por Banobras y migran a la banca comercial —con operaciones identificadas vía Banamex— antes de terminar en manos del crimen organizado. En el municipio de San Bartolo Coyotepec, Oaxaca, en la zona de Ciudad Judicial, existen pruebas de estos movimientos. Incluso hubo comunicación directa con el presidente municipal, Silvano Calderón, quien admitió que los recursos fueron desviados hacia estructuras criminales y prometió una explicación jurídica que nunca llegó.
La paradoja es evidente: mientras México fortalece la cooperación internacional para combatir el lavado de dinero, en su propio territorio persisten rutas financieras vulnerables que permiten la captura de recursos públicos por el crimen organizado.
La Convención Bancaria 2026 hablará de innovación y futuro. La UIF firmará acuerdos de inteligencia con Washington. Pero el verdadero desafío no está sólo en intercambiar información con el exterior, sino en cerrar las grietas internas que convierten al dinero público en botín. Porque sin control territorial y financiero en casa, cualquier memorándum internacional corre el riesgo de convertirse en un gesto diplomático más que en una transformación estructural.
@JErnestoMadrid
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