La factura invisible del crudo

por Redacción
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• El conflicto en Medio Oriente dispara el “costo de incertidumbre” para México, golpeando al peso y asfixiando un margen fiscal ya devorado por deudas y nómina.

Ernesto Madrid

No aparece en la Ley de Ingresos, pero ya se está pagando: el impuesto geopolítico. Se refleja en el precio del petróleo, en los seguros y fletes, en la inflación esperada y, sobre todo, en el tipo de cambio. Nadie lo vota, pero todos lo absorben.

El riesgo está en el Estrecho de Ormuz, por donde fluye cerca del 20% del crudo mundial, según la Agencia Internacional de Energía. Tras la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán y la amenaza de bloquear esa ruta estratégica, el mercado descontó un choque de oferta.

El WTI llegó a subir hasta 77 dólares por barril y la mezcla mexicana rondó los 63 dólares. JPMorgan Chase advirtió que un conflicto prolongado podría forzar cierres de producción si se agota la capacidad de almacenamiento en el Golfo.

La turbulencia alcanzó al peso, que llegó a depreciarse cerca de 2% hasta 17.63 por dólar, su peor desempeño desde abril de 2025, antes de recuperar terreno por versiones de contactos diplomáticos. En episodios de aversión al riesgo, el patrón es claro: dólar fuerte, monedas emergentes débiles.

La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que, si es necesario, se activará el estímulo al IEPS para evitar que el alza llegue completa a las gasolinas. Ese amortiguador contiene la inflación, pero implica menor recaudación.

La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que, de ser necesario, se activará el estímulo al IEPS para evitar que el alza del crudo se traslade a las gasolinas, como ocurrió en 2022 tras la invasión rusa a Ucrania.

La factura invisible del crudo

La factura invisible del crudo

Ese mecanismo funciona como amortiguador inflacionario, pero implica una renuncia recaudatoria. Cada peso que no se cobra de IEPS es un peso menos para el erario.

En Wall Street, el Dow Jones cayó 1.06%, el Nasdaq 0.99% y el S&P 500 0.43%. En México, el S&P/BMV IPC mostró movimientos marginales, reflejo de una sesión de alta cautela.

El problema es que el margen fiscal en México es limitado. En enero de 2026, el gobierno captó 814 mil millones de pesos, un crecimiento real de 10.2%. La recaudación tributaria ascendió a 599 mil millones, un alza de 11.5%, de acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Sin embargo, el incremento fue absorbido por gastos obligatorios. Los Adeudos de Ejercicios Fiscales Anteriores (Adefas) sumaron 60 mil millones de pesos, el mayor monto para un enero en 25 años. La nómina pública alcanzó 179.6 mil millones, con un aumento real de 26.9%, el más alto desde 1990.

Para compensar, la inversión física cayó 30.3%, hasta 41.4 mil millones, su nivel más bajo desde 2008. Aun con mayores ingresos y recortes en secretarías como Educación y Pemex, el déficit público se ubicó en 19.3 mil millones de pesos.

Es decir: el esfuerzo recaudatorio se diluyó en gasto corriente y pagos pendientes. El espacio fiscal para absorber un nuevo choque energético es estrecho.

En perspectiva histórica, los precios aún están lejos de los niveles de 2022, cuando el crudo superó los 100 dólares por barril durante meses. Además, México no depende directamente del petróleo iraní y recibe cerca del 70% de su gas natural vía gasoducto desde Estados Unidos, lo que reduce riesgos inmediatos de desabasto.

No obstante, Moody’s Investors Service advirtió que una escalada prolongada podría presionar calificaciones soberanas y corporativas si los precios energéticos permanecen elevados y se afectan cadenas de suministro.

El presidente Donald Trump ha señalado que espera hostilidades por al menos cuatro semanas. Si algo ha enseñado la historia reciente es que se puede anticipar el inicio de una guerra, pero no su duración ni su costo final.

Por ahora, el “impuesto invisible” opera a través del petróleo, el dólar y la inflación. Si el conflicto se contiene, el impacto será transitorio. Si se prolonga, México enfrentará un dilema incómodo: gasolinas más caras o mayor presión fiscal.

En cualquier escenario, la factura ya empezó a correr.

@JErnestoMadrid
jeemadrid@gmail.com

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