Trump descarta el T-MEC y desata tensión diplomática con México

por OSACAR
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Sheinbaum y Ebrard responden con firmeza

El futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) volvió a tensarse esta semana. Donald Trump aseguró que renovar el acuerdo comercial “no le importa”. El gobierno mexicano respondió de inmediato. Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard insistieron en que la negociación avanza y en que no hay motivo para el pesimismo. El cruce de declaraciones reaviva la incertidumbre sobre uno de los pactos comerciales más importantes de Norteamérica. También expone las diferencias de fondo entre Washington y la Ciudad de México a menos de un año del arranque formal de la revisión del tratado.

Qué dijo Trump sobre el T-MEC

El presidente estadounidense fue entrevistado por Fox News el pasado 28 de julio. Le preguntaron si buscaría actualizar el T-MEC. Su respuesta fue tajante.

<cite index=”14-1″>”No me importa. Quiero decir, en realidad no quiero. Preferiría ser independiente”</cite>, respondió Trump al periodista Brian Kilmeade.

El mandatario fue más allá. Afirmó que México y Canadá dependen de Estados Unidos, pero no al revés. Con esa lógica, restó peso a la continuidad del tratado que rige el comercio de la región desde 2020.

No es la primera vez que Trump cuestiona el T-MEC. En junio ya había dicho que prefería no mantenerlo, aunque se mostró dispuesto a revisarlo. El 1 de julio, Washington rechazó extender automáticamente el acuerdo por 16 años más, como proponían México y Canadá. En su lugar, activó un esquema de revisiones anuales que se extenderá hasta 2036.

La respuesta de Marcelo Ebrard: “vamos bien”

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, respondió a Trump durante la conferencia matutina de Palacio Nacional del 29 de julio. Su mensaje fue de cautela y confianza.

Ebrard sostuvo que México conserva comunicación permanente con las autoridades comerciales estadounidenses. Aseguró que las negociaciones siguen avanzando pese a las declaraciones del presidente estadounidense.

<cite index=”3-1″>”hoy por hoy, vamos bien”</cite>, afirmó el funcionario ante los medios.

El secretario también confirmó una fecha clave. La cuarta ronda de negociaciones bilaterales se realizará en Washington D.C. durante la primera semana de septiembre. Ahí se espera avanzar en los puntos que aún permanecen sin resolver.

Ebrard defendió además el peso de México como socio comercial. Recordó que el país es el principal comprador de productos estadounidenses, por encima de China, Alemania y Japón combinados.

Sheinbaum: la reforma judicial no tiene nada que ver

Claudia Sheinbaum ha insistido en que la revisión del T-MEC responde únicamente a la nueva política comercial proteccionista de Washington. Descartó que factores internos mexicanos, como la reforma al Poder Judicial, influyan en la negociación.

“No tiene nada que ver ni con seguridad, no tiene que ver con la reforma al Poder Judicial”,  dijo la mandataria en sus conferencias matutinas.

La presidenta ha explicado que el verdadero motor detrás de la postura estadounidense es el intento de Washington por recuperar industria manufacturera para su propio territorio, mediante aranceles y otras medidas comerciales. Según Sheinbaum, esa estrategia responde a una visión proteccionista, no a un reclamo sobre las políticas internas de México.

Sobre las declaraciones más recientes de Trump, el gobierno mexicano las ha ubicado en un contexto distinto: el de la coyuntura política previa a procesos electorales en Estados Unidos, donde el discurso de “independencia comercial” y de dureza frente a los socios de Norteamérica suele intensificarse.

Sheinbaum ha remarcado, además, que el tratado no puede darse por terminado de manera unilateral. Cualquier salida definitiva de Estados Unidos tendría que pasar por el Congreso estadounidense, ya que el mecanismo de revisiones anuales mantiene vigente el acuerdo hasta 2036, salvo que los tres países decidan lo contrario.

Lo que ya se avanzó en la negociación

La tercera ronda de conversaciones bilaterales se realizó del 21 al 23 de julio en la Ciudad de México. Participaron Ebrard y el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer.

Ambas delegaciones calificaron el encuentro como constructivo. Los equipos técnicos avanzaron en temas estratégicos:

  • Acero y aluminio
  • Productos derivados del sector metalúrgico
  • Cadenas de valor regionales
  • Sustitución de importaciones provenientes de Asia

Este último punto es relevante para Washington. Estados Unidos ha presionado a México para reducir la entrada de productos chinos que, según acusaciones estadounidenses, ingresan al mercado usando a México como puerta trasera. El gobierno mexicano lo niega, pero ya aplicó aranceles a plataformas como Shein y Temu como parte de su estrategia.

Lo que sigue atorado

No todo avanza al mismo ritmo. Persisten varios frentes sin resolver que mantienen la incertidumbre sobre el tratado:

  • Aranceles vigentes. Se mantiene un gravamen de 10% a productos mexicanos no cubiertos por el T-MEC, además de un 25% a camiones medianos y pesados.
  • Acero y aluminio. Sigue vigente un arancel de 50% a estos productos, pese a los avances técnicos reportados en julio.
  • Tomate mexicano. Persiste una cuota compensatoria de 17%.
  • Seguridad y agua. Jamieson Greer advirtió ante el Capitolio que la renovación del tratado será difícil si Washington considera que México no colabora en seguridad fronteriza y en temas hídricos, aunque Sheinbaum insiste en que estos puntos no forman parte formal de la revisión comercial.
  • Extensión a 16 años. Estados Unidos ya descartó esa posibilidad, lo que obliga a los tres países a sostener revisiones anuales durante una década.

El doble discurso de Washington hacia Sheinbaum

Detrás de la disputa comercial hay una dimensión política que no pasa inadvertida. Voces cercanas a la Casa Blanca han cuestionado abiertamente decisiones internas del gobierno mexicano, desde la reforma judicial hasta la estrategia de seguridad frente al crimen organizado.

Apenas esta semana, la propia Sheinbaum evitó entrar en una confrontación pública luego de declaraciones del funcionario de la Casa Blanca Stephen Miller sobre los cárteles mexicanos. La presidenta optó por bajar el tono en lugar de escalar el conflicto.

Sin embargo, ese mismo discurso crítico convive con un reconocimiento, más implícito que explícito, hacia el estilo de conducción de Sheinbaum. La mandataria ha mantenido una postura de firmeza sin confrontación directa, evitando la escalada retórica pese a los señalamientos de Trump y de otros funcionarios estadounidenses. Analistas y medios internacionales han señalado ese temple como un factor que ha permitido a México sostener canales de diálogo abiertos con Washington, incluso en los momentos de mayor fricción pública.

Perspectivas: ¿hacia dónde va el T-MEC?

El calendario marca el siguiente punto de inflexión para la primera quincena de septiembre, cuando se realizará la cuarta ronda de negociaciones en Washington. Ahí se espera que ambos gobiernos definan si logran acuerdos bilaterales concretos sobre aranceles y reglas de origen.

El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, ha planteado que los acuerdos no necesariamente deben ser trilaterales. Podrían cerrarse de forma bilateral entre Estados Unidos y México, por un lado, y entre Estados Unidos y Canadá, por otro. Ese escenario cambiaría la naturaleza misma del tratado tal como se conoce hoy.

Con base en lo reportado hasta ahora, existen tres escenarios posibles:

  1. Acuerdos bilaterales parciales. Washington cierra entendimientos puntuales con México en aranceles clave (acero, aluminio, autos) sin resolver la totalidad del esquema, manteniendo el tratado vigente bajo revisión anual.
  2. Estancamiento prolongado. Las declaraciones de Trump se repiten como presión política sin traducirse en rupturas formales, y el tratado sigue vigente por inercia legal hasta que el Congreso estadounidense decida lo contrario.
  3. Escalada arancelaria. Washington endurece medidas comerciales adicionales, afectando sectores como el automotriz, que ya reporta una caída de 3.6% en exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos durante el primer semestre de 2026, según un análisis de UBS.

Por ahora, ninguna de las partes ha formalizado una salida del tratado. El T-MEC permanece vigente, aunque bajo la sombra de un presidente estadounidense que insiste en restarle importancia y un gobierno mexicano que apuesta por la vía diplomática para sostenerlo.

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