Inundaciones en CDMX: la ciudad se hunde otra vez y la gente ya no aguanta

Drenaje colapsa

En 72 horas, la lluvia rompió calles, abrió socavones y desató la furia de miles de vecinos en redes sociales. Clara Brugada presume miles de millones invertidos. La calle dice otra cosa.

Ciudad de México, 9 de agosto de 2026.

Llovió. Y la ciudad, otra vez, se quebró.

En apenas tres días —del viernes 7 al sábado 8 de agosto— la capital vivió una nueva ronda de tormentas que dejó avenidas convertidas en ríos, coches varados, un río desbordado y decenas de calles con el pavimento destrozado. No fue un episodio aislado: es el más reciente de una racha que, según el propio gobierno capitalino, corresponde al año con más lluvia registrado en la historia de la ciudad.

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Un fin de semana bajo el agua

El viernes 7 de agosto, una tormenta severa colapsó buena parte de la capital, con inundaciones y encharcamientos que se extendieron por horas. La zona sur fue la más golpeada: el bajo puente de Picacho y Periférico quedó entre los puntos más afectados de la jornada. Infobae + 2

En Tlalpan, el agua no distinguió entre avenida y río. Un encharcamiento de 80 metros de espejo por 80 centímetros de tirante se formó en Calzada de Tlalpan y San Juan de Dios, a la altura de la estación Huipulco, dejando vehículos varados. La falla no fue solo del cielo: las propias autoridades de Protección Civil reconocieron que la insuficiencia de la red de drenaje, sumada a la cuneta de la vialidad, provocó la acumulación. El UniversalEl Universal

El Sistema de Transportes Eléctricos suspendió parte del servicio: el Tren Ligero operó de forma provisional solo entre Tasqueña y Estadio Azteca, mientras el tramo hacia Xochimilco quedó fuera de operación por la inundación. El Universal

Más al poniente, un río urbano se salió de cauce. Las fuertes lluvias provocaron el desbordamiento del Río Magdalena en la alcaldía Magdalena Contreras, donde bomberos trabajaron en las inmediaciones ante el desborde. La corriente arrastró troncos, ramas y basura hacia avenidas como México y Santa Teresa, mientras calles como San Bernabé quedaron prácticamente intransitables por la velocidad con la que bajaba el agua. ReformaQuinto Poder

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Álvaro Obregón tampoco se salvó. Vecinos reportaron en redes sociales afectaciones en vialidades y espacios públicos de la alcaldía, con las colonias San Gabriel, Santa Teresita y San Pedro entre las más golpeadas. En algunos puntos, el agua alcanzó cerca de un metro de altura y cubrió vehículos particulares por completo.

Al día siguiente, sábado 8 de agosto, la lluvia no dio tregua. Las tormentas volvieron a golpear el sur de la capital, con caos vial, anegaciones y problemas de visibilidad. En Tlalpan, el pueblo de San Miguel Topilejo fue de los más castigados: las inclinadas calles del poblado se transformaron en lo que los propios habitantes describieron como “auténticos ríos”, con niveles que superaron las banquetas. El agua entró incluso a las viviendas, y los vecinos tuvieron que sacarla con cubetas y jaladores.

Días antes, el norte y oriente también resintieron el temporal: Gustavo A. Madero e Iztacalco fueron las demarcaciones más afectadas por lluvia y granizo, con inundaciones y caos vehicular que incluso retrasaron conciertos y eventos deportivos.

Calles que se abren: socavones y pavimento destruido

El agua no solo inunda: también destruye. Cada temporada de lluvias, la carpeta asfáltica de la ciudad se deteriora al punto de abrir cráteres en plena vía pública.

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Tan solo en lo que va de 2025 se registraron 153 socavones en la ciudad, 37 de ellos en vialidades primarias, de acuerdo con datos oficiales de la Secretaría de Gestión Integral del Agua. De esos socavones en vías primarias, 23 fueron atendidos, siete permanecían en proceso y seis más en revisión, según cifras de la Secretaría del Agua y Obras.

La causa, coinciden las propias autoridades, es una combinación de infraestructura vencida y clima extremo. La saturación de los drenajes y las lluvias intensas explican buena parte del fenómeno, mientras que el titular de la Segiagua, José Mario Esparza Hernández, ha señalado que la saturación de agua en los colectores es lo que provoca la apertura de socavones.

Uno de los episodios más citados por la propia autoridad ocurrió en Calzada Zaragoza, donde se abrieron dos socavones en una sola semana, en pleno auge de la temporada de lluvias. En Tláhuac, la situación es aún más crónica: la jefa de Gobierno ha admitido que la demarcación “sufre de todo: se sufren inundaciones o falta de agua; también hay grietas, hay hundimientos”.

“El año con más lluvia”: lo que dice Clara Brugada

La jefa de Gobierno no ha esquivado el tema. Por el contrario, lo ha puesto en el centro de su discurso: 2026 es, según su propia administración, el año más lluvioso en la historia de la ciudad.

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Brugada ha declarado públicamente que 2026 rompió el récord de precipitaciones registradas en la capital, y ha calificado el arranque de esta temporada como el más intenso de los últimos años. Ante ello, ha pedido a la ciudadanía evitar tirar basura en la calle, pues asegura que la mayoría de los encharcamientos e inundaciones se originan por esa causa. Su secretario del Agua fue más específico: más del 80% de los encharcamientos que se registran en la ciudad se deben al manejo incorrecto de los desechos, afirmó Esparza Hernández.

La narrativa se repite en cada recorrido. Durante la supervisión de obras en Tláhuac esta misma semana, la mandataria capitalina apeló al mito de Tláloc para describir el fenómeno: “Pareciera que Tláloc se dispuso a romper el récord Guinness de lluvia, y lo ganó el año pasado. Fue la lluvia con más intensidad de la historia, pero no quedó ahí. Este año ha llovido más que el año pasado”, dijo Brugada Molina tras encabezar la inspección de los trabajos hidráulicos en la zona.

En esa misma visita defendió la inversión hecha en la demarcación: “Llegó la hora de resolver los problemas en San José, llegó la hora de evitar más inundaciones en esta zona”, afirmó al presentar obras por 256 millones de pesos, entre ellas un gavión transversal en el canal Riachuelo Serpentino, una barrera de protección de un kilómetro y un nuevo colector pluvial capaz de captar hasta siete millones de litros de agua por hora.

La respuesta de la calle: “a nosotros no nos informan, lo vivimos”

No todos compraron el discurso. En ese mismo evento en Tláhuac, la jefa de Gobierno se topó de frente con el enojo vecinal.

Habitantes de las colonias Tierra y Libertad, Barrio Los Reyes y Quiahuatla reclamaron directamente a Brugada que, desde 2024, han solicitado obras contra inundaciones sin recibir respuesta concreta. Denunciaron inundaciones recurrentes que han alcanzado hasta 1.80 metros de altura dentro de sus propias colonias, y cuestionaron que el gobierno concentrara los recursos en una sola zona mientras el resto de la demarcación sigue esperando.

Uno de los vecinos tomó el micrófono frente a la propia jefa de Gobierno: “Hemos denunciado el problema, que tenemos la inundación, y no hemos tenido hasta estos momentos una respuesta objetiva, clara, con hechos”, dijo durante el evento, al recordar que la alcaldía los recibió entre 2024 y marzo de 2025 sin darles seguimiento.

En redes sociales, el hartazgo se multiplica con cada tormenta. Cuentas ciudadanas y de vecinos documentan en tiempo real lo que las autoridades muchas veces reportan horas después. Publicaciones como las de la comunidad “Tlalpan Vecinos” mostraron videos de la fuerza de la corriente en Picacho-Ajusco, mientras otros usuarios narraban cómo la colonia Pedregal de San Nicolás “se convertía en un río”. También circularon reportes sobre la caída de un plafón en la estación Universidad de la Línea 3 del Metro, presuntamente derivada de las intensas precipitaciones.

El malestar ha escalado también al terreno político. El partido Movimiento Ciudadano presentó una denuncia formal contra Clara Brugada por el anuncio de 3,360 millones de pesos en infraestructura hídrica y la continuidad de las inundaciones pese a ese gasto, en lo que el propio partido calificó como su segunda denuncia contra la mandataria. Su coordinador estatal, Alejandro Piña, fue tajante: “A nosotros no nos informan lo que pasa en la ciudad: lo vemos, lo pisamos, lo vivimos todos los días en la calle. Por eso sabemos exactamente qué corregir”, declaró desde el Kiosko Morisco, en la alcaldía Cuauhtémoc.

El propio partido opositor documentó fallas operativas que, dice, contradicen el discurso oficial de preparación: siete alcaldías activaron Alerta Roja por lluvias en julio, con afectaciones en Metro y Cablebús, mientras la Segiagua reconoció que solo pudo atender uno de cada cuatro reportes de encharcamientos.

Ante los señalamientos, la respuesta del gobierno capitalino ha sido de rechazo frontal. “No podemos normalizar la mentira, ni aceptarla”, dijo Brugada esta semana, en una postura respaldada por sus propios secretarios de Finanzas y de Agua. “La mentira no puede ser un arma de acción política”, agregó la mandataria.

La cifra oficial: cuánto dinero se ha destinado a drenaje y carpeta asfáltica en 2026

Resultados que presume el gobierno, contra lo que se ve en la calle

En la colonia Ejército de Oriente, Iztapalapa, una inversión de 140 millones de pesos redujo en 99% las afectaciones por lluvias y bajó el tiempo de atención de reportes de 72 horas a solo 30 minutos, según cifras oficiales. En San Lorenzo Xicoténcatl, también en Iztapalapa, la autoridad asegura haber eliminado por completo las inundaciones tras una inversión de 128 millones de pesos, al pasar de 76 reportes de encharcamiento a cero.

El secretario de Administración y Finanzas defiende el crecimiento presupuestal: el presupuesto de la Segiagua pasó de 13,266 millones de pesos en 2024 a 19,000 millones en 2026, un incremento de 46%. La jefa de Gobierno ha destacado además el uso de tecnología satelital para detectar socavones y georradar capaz de revisar 800 kilómetros de vialidades, además de 10 mil metros de nuevos colectores de drenaje en ocho alcaldías.

Pero el contraste con lo que ocurrió este fin de semana es difícil de ignorar. Mientras el gobierno presume georradar y colectores nuevos, videos de vecinos mostraban, apenas el sábado, calles convertidas en ríos en Tlalpan y familias achicando agua de sus casas con cubetas. La brecha entre el boletín oficial y el reclamo en la banqueta sigue siendo, para buena parte de los capitalinos, la historia real de esta temporada de lluvias.

Las lluvias continuarán con gran intensidad

La temporada de lluvias en el Valle de México se extiende normalmente hasta octubre, lo que significa dos o tres meses más de tormentas con potencial de repetir estos escenarios. El propio gobierno ha reconocido que 2026 ya superó el récord de precipitaciones del año anterior, y que el patrón de lluvias más intensas seguirá poniendo a prueba una infraestructura de drenaje que, en varias zonas, tiene décadas de antigüedad.

Para los vecinos de Tláhuac, Tlalpan, Iztapalapa o Álvaro Obregón, la pregunta no es si va a volver a llover fuerte. Es si, la próxima vez, el agua bajará más rápido de lo que tarda en llegar la ayuda.

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