Hacienda, la Asociación de Bancos de México (ABM) y la Condusef coinciden en un diagnóstico contundente: la educación financiera en México ya no puede medirse por cuánta gente conoce conceptos, sino por cuántas personas toman mejores decisiones con su dinero.
La conclusión surgió durante el 5º Congreso de Educación Financiera “La Nueva Inteligencia del Dinero”, organizado por la ABM, donde autoridades y directivos bancarios plantearon un cambio de enfoque urgente.
El problema no es el acceso, es el uso
La subsecretaria de Hacienda, María del Carmen Bonilla, marcó el tono del encuentro. Ella sostiene que la educación financiera debe dejar de tratarse como una materia escolar de números.
En cambio, propone convertirla en una herramienta práctica para ahorrar, endeudarse de forma responsable, invertir, protegerse y planear el retiro. “El conocimiento es una condición. La decisión es el cambio que estamos buscando”, afirmó Bonilla.
Esa frase resume el desafío central: millones de mexicanos ya tienen una cuenta, una tarjeta o un seguro, pero no todos saben aprovecharlos correctamente.
La brecha entre tener y saber usar
La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) documenta el avance en acceso. La población con al menos un producto financiero creció de 67.8% en 2021 a 76.5% en 2024.
Regina García Cuéllar, directora general de la ABM, identifica el siguiente paso pendiente: enseñar a la gente a usar esos instrumentos, no solo a contratarlos.
Menos teoría, más hábitos cotidianos
Alberto Gómez Alcalá, director corporativo de Asuntos Institucionales de Banamex y presidente de la Comisión de Empoderamiento del Cliente de la ABM, va más allá. Él plantea que nadie debería necesitar dominar conceptos financieros complejos para ahorrar, pedir un crédito, invertir o prepararse para el retiro con inteligencia.
Óscar Rosado Jiménez, presidente de la Condusef, traslada el problema al terreno de la conducta. Para él, administrar el dinero depende más de los hábitos y las formas de actuar que de memorizar tasas o fórmulas.
La tecnología como aliada, no como sustituto
Emilio Romano, presidente de la ABM y director ejecutivo de Bank of America México, apuesta por la digitalización y la inteligencia artificial. Estas herramientas, dice, pueden simplificar la enseñanza financiera y volverla parte de la vida diaria.
Bonilla añadió un pendiente adicional al diagnóstico: la baja penetración de los seguros en el país, un vacío que deja expuesto el patrimonio familiar ante emergencias.
Lo que viene: del acceso al bienestar financiero
El mensaje del Congreso fue claro y compartido por todos los participantes: México avanzó en inclusión financiera, pero ahora enfrenta un reto distinto y más complejo.
Tener un producto financiero no garantiza bienestar financiero. El verdadero indicador de éxito será que una persona sepa qué contratar, cuánto puede pagar, cuándo ahorrar y cómo protegerse, sin necesidad de convertirse en especialista en finanzas.
La conclusión del Congreso apunta en una sola dirección: la educación financiera del futuro no debe enseñar a la gente a hablar de dinero. Debe enseñarla a decidir mejor con él.