• La industria mexicana mantiene un crecimiento marginal y encuentra en el equipo electrónico uno de sus motores, mientras el consumo privado pierde fuerza y revela el verdadero límite de la recuperación.
Ernesto Madrid
La economía mexicana está caminando, pero conviene no confundir caminar con correr. La manufactura avanzó apenas 0.1% mensual en junio, después de caer 0.6% en mayo, y acumula una contracción anual de 1.1%. El análisis de Banamex describe una industria que resiste, pero todavía no encuentra suficiente velocidad para convertirse en un verdadero motor de crecimiento.
Hay, sin embargo, una señal interesante: el equipo electrónico mantiene un dinamismo superior al promedio histórico, junto con maquinaria, equipo de transporte y otras manufacturas. La capacidad instalada de la industria llegó a 81.3%, por encima de su promedio histórico de 78.7%. Es decir, las fábricas tienen capacidad y algunos sectores están produciendo con intensidad; el problema es que esa capacidad todavía no se traduce en un crecimiento generalizado.
Aquí aparece una de las claves de la economía mexicana: la manufactura de exportación sigue teniendo una ventaja estratégica frente al mercado estadounidense, particularmente en sectores no automotrices. Banamex estima que el PIB manufacturero apenas crecerá 0.1% en 2026, después de caer 0.5% en 2025.
Recuperación sí; despegue, todavía no.
Y el otro lado de la ecuación tampoco luce particularmente vigoroso: el consumidor está poniendo el freno. El indicador de consumo de BBVA Research cayó 0.4% mensual en julio y 4.5% anual, acumulando seis meses consecutivos de retrocesos.
El gasto en bienes disminuyó 1.9%, mientras restaurantes y hoteles retrocedieron 8.4% y 6.2%, respectivamente. La gasolina cayó 2.7% mensual y acumula 16 meses de descensos anuales.
La paradoja es evidente: mientras el sector exportador conserva dinamismo, la demanda interna sigue mostrando cautela. El consumo se sostiene parcialmente por servicios y comercio electrónico —las compras en tiendas virtuales crecieron 10.5% mensual—, pero el consumidor tradicional está claramente más prudente.
Hay, no obstante, una noticia que merece atención: México está aumentando el contenido nacional de sus exportaciones. México ¿cómo vamos? señala que el valor agregado de exportación representó 44.2% de la producción manufacturera en 2024, todavía por debajo de la meta de 50%. Pero en computadoras y equipo periférico el valor generado en México pasó de apenas 13.3% en 2020 a 42.1% en 2024.
Ese salto es quizá más importante que el dato mensual de manufactura. Significa que México no sólo está ensamblando: está incorporando progresivamente más procesos productivos, conocimiento y valor dentro del país. Y el T-MEC está jugando un papel central. Según Banco de México, 68 de cada 100 pesos de valor agregado contenido en las exportaciones manufactureras mexicanas se generan en América del Norte.
Ahí está la oportunidad real del país: no competir únicamente por salarios o cercanía con Estados Unidos, sino convertirse en una plataforma regional de producción tecnológica y manufacturera con mayor contenido mexicano.
El problema es que para aprovecharla se necesita inversión, energía, infraestructura, certidumbre regulatoria y, sobre todo, una economía interna capaz de acompañar el proceso.
Porque una economía puede exportar más computadoras mientras sus consumidores compran menos en las tiendas. Y esa contradicción resume bastante bien el momento mexicano: la fábrica mira hacia afuera, pero el bolsillo todavía mira hacia adentro.
@JErnestoMadrid
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