La Real Academia Sueca de Ciencias concedió este miércoles 7 de octubre el Nobel de Química 2026 al francés Henri B. Kagan y al japonés Kenso Soai. El jurado distingue su descubrimiento de los efectos no lineales y la autocatálisis en la síntesis orgánica asimétrica.
Los dos científicos se reparten a partes iguales 12 millones de coronas suecas, cerca de 1,2 millones de dólares. Cada uno recibe además un diploma y una medalla.
El comité sostiene que ambos resolvieron un enigma con más de un siglo de antigüedad: cómo surge de forma espontánea la homoquiralidad, la preferencia de la vida por una sola de las dos versiones especulares de sus moléculas.
Qué premia el Nobel de Química 2026
Muchas moléculas existen en dos formas que guardan entre sí la relación de una mano con su reflejo. Los químicos llaman a esa propiedad quiralidad, y los seres vivos solo usan una de las dos variantes en sus aminoácidos y azúcares.
En un laboratorio, una reacción corriente produce ambas versiones en cantidades iguales. Esa simetría plantea un problema serio a la industria: en numerosos fármacos, una variante cura y la otra provoca efectos secundarios, a veces dañinos.
Kagan dio el primer paso decisivo a mediados de los años ochenta. Demostró que una reacción puede generar un exceso de una de las formas especulares muy superior al que predecía la proporción del catalizador, un comportamiento que la disciplina bautizó como efecto no lineal.
Soai llevó la idea al extremo. En 1995 publicó el diseño de una reacción cuyo producto actúa como catalizador de sí mismo, y ocho años después logró que solo se formara una de las dos imágenes posibles.
Según el comité, nadie había conseguido esa hazaña antes, salvo la propia vida. La comunidad científica conoce hoy ese proceso como reacción de Soai.
Un compañero de compras y otro ilocalizable
Soai, investigador de la Universidad de Ciencias de Tokio, atendió la llamada de Estocolmo mientras hacía compras. Describió la jornada como la más emocionante de su vida y celebró compartir el galardón con Kagan.
El comité reconoció en la rueda de prensa que no había logrado contactar de inmediato con el laureado francés. Kagan tiene 95 años y es profesor emérito de la Universidad Paris-Sud, en Orsay.
La prensa especializada tampoco los esperaba. Chemistry World admitió en su cobertura en directo que no recordaba ninguno de los dos nombres en las quinielas de este año.
La deuda de 2001
El premio cierra una de las polémicas más recordadas de la química reciente. En 2001, la Academia otorgó el Nobel a William S. Knowles, Ryoji Noyori y K. Barry Sharpless por la catálisis asimétrica, el campo que Kagan ayudó a fundar.
El reglamento limita cada galardón a tres personas, y el francés quedó fuera. Parte de la comunidad científica protestó entonces por la omisión, y la revista Nature recogió el malestar de los investigadores de su país.
Veinticinco años después, Estocolmo lo premia por una contribución distinta de aquella. El desenlace deja preguntas incómodas: cuántos hallazgos sacrifica la regla de los tres y cuánto tarda la Academia en corregir sus propios vacíos.
Lo que el premio no resuelve
El relato oficial habla de un misterio resuelto, pero el propio Soai rebajó el tono. El japonés advirtió que su reacción no ofrece la respuesta definitiva sobre el origen de la vida y pidió más investigación.
Los datos le dan la razón. Los químicos discutieron durante más de 25 años cómo funciona exactamente la reacción de Soai, y en 2020 dos grupos propusieron mecanismos distintos que aún conviven en la literatura.
Además, la reacción emplea compuestos de zinc que difícilmente existieron en la Tierra primitiva. El hallazgo demuestra que la química puede romper la simetría por sí sola, pero no prueba que la naturaleza lo hiciera de ese modo.
Fármacos, aromas y la agenda Nobel
La utilidad práctica sí resulta indiscutible. Phillip Broadwith, de Chemistry World, explicó que este trabajo permite controlar qué “mano” de una molécula fabrica un laboratorio, algo crucial para producir medicamentos, sabores y fragancias.
El de Química es el tercer anuncio de la semana, tras los de Medicina y Física. La Academia Sueca revela mañana el de Literatura, y los laureados recogen sus medallas el 10 de diciembre en Estocolmo.
