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ABM: Pemex, informalidad y baja productividad presionan a México

por Redacción
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• El presidente de la ABM, Emilio Romano, advirtió que el país enfrenta un problema estructural de bajo valor agregado, exceso de efectivo e informalidad, factores que mantienen a México con rasgos de economía subdesarrollada pese a conservar el grado de inversión.

Ernesto Madrid

La banca mexicana lanzó una advertencia poco común: el principal problema económico del país ya no es únicamente la falta de crecimiento, sino la incapacidad de generar productividad y valor agregado suficientes para salir de una lógica de subdesarrollo.

Durante la conferencia de prensa de la Asociación de Bancos de México (ABM), su presidente, Emilio Romano, dejó claro que el sistema financiero busca acelerar la digitalización, expandir el crédito y reducir el peso de la informalidad, pero también reconoció que México arrastra obstáculos estructurales que limitan su desarrollo económico.

“Votar por la informalidad es votar por el subdesarrollo”, resumió Romano al advertir que 80% de las transacciones en México aún se realizan en efectivo y que la economía informal representa 25.4% del PIB. El problema sigue creciendo: de acuerdo con cifras recientes del INEGI, la informalidad aumentó en 583 mil personas durante el primer trimestre del año, hasta alcanzar 32.6 millones de trabajadores, equivalentes al 54.6% de la población ocupada.

ABM: Pemex, informalidad y baja productividad presionan a México

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El mensaje de la banca va más allá de promover pagos digitales. Lo que realmente plantean los bancos es una transformación del modelo económico mexicano: menos efectivo, más bancarización, más formalidad y empresas capaces de generar mayor valor agregado.

Para el sector financiero, el problema de fondo es que gran parte de la economía mexicana sigue atrapada en actividades de baja productividad. Romano reconoció que buena parte de la manufactura nacional continúa concentrada en ensamblaje y no en innovación, desarrollo tecnológico o cadenas de mayor sofisticación industrial.

En otras palabras, México sigue creciendo con características de economía emergente, pero con rezagos propios de un país subdesarrollado: informalidad elevada, baja productividad, exceso de trámites, poca digitalización y escasa inclusión financiera. Por eso la ABM impulsa “México Paga Digital”, una alianza entre banca, empresas y gobierno que busca reducir las “fricciones” para formalizar negocios y facilitar el acceso al crédito. La apuesta es clara: mientras más operaciones digitales existan, mayor historial financiero tendrán personas y empresas, lo que permitirá ampliar el financiamiento para MiPyMEs.

ABM: Pemex, informalidad y baja productividad presionan a México

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La estrategia contempla fortalecer plataformas como CoDi, DiMo y SPEI, además de integrar cadenas productivas y empresas ancla para impulsar el llamado “primer crédito”. Sin embargo, la banca también admitió que formalizarse en México sigue siendo complicado. Exceso de permisos, burocracia, costos regulatorios y fricciones con autoridades locales continúan desincentivando la transición hacia la economía formal.

El otro foco de preocupación es fiscal. Romano reconoció que el deterioro financiero de Petróleos Mexicanos sigue siendo un factor de presión para las finanzas públicas y para la percepción internacional sobre México. A diferencia del pasado, dijo, Pemex dejó de aportar recursos relevantes y hoy consume cerca de dos puntos del PIB mediante apoyos gubernamentales.

Pese a ello, la ABM considera que no existe un riesgo inmediato de perder el grado de inversión, luego de los recientes ajustes de perspectiva de calificadoras como Moody’s. Romano calificó la decisión como una “llamada de atención oportuna” para acelerar ajustes económicos y evitar que el país permanezca “en el borde” de una degradación crediticia.

El mensaje es político y económico al mismo tiempo: los bancos creen que México todavía tiene margen para sostener estabilidad financiera, pero también consideran urgente elevar productividad, fortalecer el Estado de derecho y generar mayor certeza para la inversión.

La banca asegura tener capacidad para financiar el crecimiento. La meta hacia 2030 es elevar el crédito del 38% al 45% del PIB, lo que implicaría colocar alrededor de 6 billones de pesos adicionales en financiamiento. Sólo este año, el sector planea invertir 1.4 billones de pesos en expansión de balance.

Además, la ABM destacó avances en el financiamiento del Plan México y programas de garantías con Nacional Financiera, que ya permitieron canalizar miles de millones de pesos hacia MiPyMEs.

Pero el diagnóstico final de los banqueros es contundente: México necesita algo más profundo que crecimiento inercial o relocalización industrial. Necesita resolver el rezago estructural de productividad que lo mantiene dependiendo del efectivo, de la informalidad y de actividades de bajo valor agregado.

La banca ya fijó su posición. Ahora la gran incógnita es si el gobierno y el aparato regulatorio podrán acompañar esa transformación antes de que la presión fiscal, Pemex y la desaceleración económica terminen por erosionar la confianza que todavía conserva el país.

@JErnestoMadrid
jeemadrid@gmail.com

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