INE en medio de denuncias por presuntos actos de corrupción.

Ciudad de México, 23 de octubre de 2026. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo retiró este viernes cualquier escudo político a Guadalupe Taddei, consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE). Desde la mañanera, la mandataria sentenció: “No debe haber ninguna sombra de corrupción en el INE, eso pienso”.

Sheinbaum pidió que el instituto practique “las auditorías que se tengan que hacer”. Con esa frase, dejó la suerte de Taddei en manos de las revisiones y no de la lealtad política, a ocho meses de las elecciones intermedias de 2027.

La declaración llega tras cinco días de revelaciones periodísticas que vinculan a Taddei y a su círculo cercano con José Alfredo Hernández Casillas, empresario proveedor del INE cuyas empresas indaga la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF).

Sheinbaum no defendió a Taddei

El matiz importa. La presidenta no salió en defensa de Taddei, no minimizó los señalamientos ni los atribuyó a una campaña opositora: un trato distinto al blindaje que otras figuras cuestionadas del sistema han recibido desde el poder.

Tampoco abordó la renuncia que exigen el PRI y el partido Somos: ni la pidió ni la blindó. Sheinbaum colocó el listón en otro lugar: en el árbitro electoral no cabe ninguna duda de corrupción, y quien lo encabeza debe disiparla.

La mandataria marcó además distancia con la consigna “El INE no se toca”. Aclaró que su llamado a proteger al instituto no equivale a respaldar a quienes marcharon con ese lema, ni a cerrar los ojos ante las irregularidades.

No es su primer aviso. El 20 de octubre, un día después del primer reportaje, Sheinbaum ya había pedido al INE transparentar los contratos y propuso que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) los revise, aunque reconoció dudas sobre las facultades del órgano fiscalizador.

Lo que revelaron los reportajes sobre Guadalupe Taddei

El diario Reforma destapó el caso el 19 de octubre. Documentó que Jonathan Navarrete Torres, registrado en la nómina del INE como chofer de la consejera presidenta, funge como apoderado de Corporativo Zeg, empresa que obtuvo contratos millonarios de material electoral.

Según el directorio del instituto, Navarrete tenía la función de transportar a Taddei y percibía 45 mil 765 pesos mensuales. El mismo diario reveló que Octavio García González, a quien Taddei nombró director ejecutivo de Administración en 2025, representó legalmente a Cajas Graf y a Corporativo Zeg.

El 22 de octubre, una segunda entrega describió una relación personal entre Taddei y Hernández Casillas: comidas, reuniones privadas y partidas de cartas. De acuerdo con videos que obtuvo el diario, el empresario asistió a la fiesta del cumpleaños 62 de la funcionaria, el 26 de junio de 2025.

La UIF investiga desde 2023 una red de siete empresas ligadas a Hernández Casillas por presunta simulación de competencia, triangulación de recursos y uso de factureras. Entre ellas figuran Cajas Graf, Corporativo Zeg, Formas Finas y Materiales, Seriplast y Grupo Selati.

El golpe más visual llegó con un video que difundió Latinus. En él, Hernández Casillas festeja con directivos del INE la asignación de un contrato de mil 173 millones de pesos a la empresa Cosmocolor para producir la credencial para votar, y agradece a Taddei su apoyo al proyecto.

Hasta hoy, ninguna autoridad acredita judicialmente un acto de corrupción de la consejera presidenta. Pero la acumulación de vínculos personales con un proveedor investigado erosiona la imparcialidad que exige el cargo.

Un historial de polémicas desde su llegada

La crisis actual no surge en el vacío. Taddei llegó a la presidencia del INE en abril de 2023 por tómbola en la Cámara de Diputados, luego de que el Comité Técnico de Evaluación cuestionara su perfil por la cercanía de su familia con Morena y el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Desde entonces acumula episodios polémicos: una adjudicación directa de 195.1 millones de pesos a Cajas Graf y TOL en 2025 tras una licitación desierta; observaciones de la ASF por 672 millones de pesos en boletas que nunca se usaron, y el nombramiento de su hijo Luis Rogelio Piñeda Taddei como secretario particular del gobernador de Sonora, Alfonso Durazo.

En septiembre de 2026, el INE cambió su color institucional del rosa al lila y luego al gris en menos de un mes. La propia Sheinbaum dijo entonces que la decisión “no se entiende”. La línea de tiempo de esta nota reúne los episodios clave.

Las defensas de Taddei, una por una

Frente a cada revelación, la consejera presidenta respondió con estos argumentos:

  1. “No tengo empresas favoritas”: negó cualquier trato preferencial a proveedores (21 de octubre).
  2. Las empresas trabajan con el INE desde 2019: sostuvo que los contratos anteceden a su gestión.
  3. “Jamás fue mi chofer”: dijo que Navarrete estaba adscrito a Presidencia, pero que nunca la condujo y que ya no labora en el instituto.
  4. Los señalados ya no trabajan en el INE: admitió que las personas mencionadas sí laboraron ahí y trasladó la responsabilidad a excolaboradores.
  5. Revisión institucional: anunció que entregará la documentación al Órgano Interno de Control e invitó a la ASF a “volver” al instituto.
  6. Ataque a la institución: acusó a los partidos de querer desestabilizar al INE y afirmó que descalificar a la presidencia equivale a atacar a un órgano constitucional.
  7. “No vamos a claudicar”: ante el Consejo General, rechazó presiones, descalificaciones y ataques, y descartó separarse del cargo.
  8. Los señalamientos deben sustentarse en hechos: exigió pruebas a sus críticos.

Una crisis de comunicación que agrava el caso

El problema de Taddei no se limita a los contratos: también reside en cómo comunica. Su primera respuesta pública, el 21 de octubre, ocurrió en una comparecencia sin preguntas de la prensa, un formato que contradice la transparencia que el INE exige a partidos y candidatos.

Su frase sobre el chofer, que negó y a la vez reconoció en una misma oración, se convirtió en símbolo de una narrativa contradictoria. Primero negó favoritismos; un día después, los videos de la fiesta de cumpleaños la desmintieron en el terreno de la cercanía personal.

En la sesión del Consejo General del 22 de octubre, el representante priista Emilio Suárez le preguntó qué hacía en un festejo con Hernández Casillas. Taddei no respondió. Durante horas, encabezó la sesión sin mencionar el escándalo.

La estrategia de fondo —convertir una pregunta sobre su conducta en un ataque contra la institución— tiene un costo alto: funde su suerte personal con la del árbitro electoral. Varios consejeros le pidieron explicar a detalle sus vínculos para preservar la confianza en el INE.

Un manejo profesional de crisis habría exigido lo contrario: reconocer los hechos verificables, explicar la relación con el proveedor, abrir los expedientes de contratación y someterse a preguntas. Taddei optó por la negación parcial, la admisión tardía y el silencio ante la pregunta directa.

¿Puede Guadalupe Taddei sostenerse rumbo a 2027?

El proceso electoral 2026-2027 ya está en marcha y el INE necesita, más que nunca, credibilidad ante partidos y ciudadanos. Cada nueva entrega periodística resta margen a una presidencia que perdió el respaldo tácito de Palacio Nacional.

La salida formal de Taddei solo puede ocurrir por renuncia o por un procedimiento de remoción. Pero el mensaje presidencial de este viernes cambió el terreno: sin defensa del oficialismo, con la UIF tras su proveedor y una oposición que exige su separación, la posición de Guadalupe Taddei luce insostenible.

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