Un deslave en Nepal desatado por un sismo menor sepultó este miércoles varias aldeas en la frontera con China y ya deja más de 160 muertos confirmados, según reportes coincidentes de AFP y medios locales. Las autoridades nepalíes elevan la cifra de desaparecidos a cerca de 800 personas, entre ellas cientos de turistas extranjeros.
La tragedia ocurre en plena temporada de monzón, cuando las lluvias intensas ya golpean el sur de Asia. Sin embargo, este episodio se distingue por su origen: un movimiento sísmico de magnitud 4.4, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), que provocó un desprendimiento de tierra sobre el río Bhote Koshi.
Cifras que no dejan de crecer
El conteo oficial avanza hora tras hora. Medios como La Jornada reportan al menos 160 fallecidos, mientras que otros registros hablan de cifras que oscilan entre 150 y 170 muertos, según el corte informativo consultado.
Las autoridades nepalíes confirman 384 turistas desaparecidos, de los cuales 291 son extranjeros —procedentes de Reino Unido, Estados Unidos, India, Malasia, Sudáfrica, Australia y Países Bajos— y 93 son ciudadanos nepalíes que visitaban la zona.
Fuentes locales elevan el total de desaparecidos, sumando a residentes de las aldeas sepultadas, hasta unas 800 personas. El subdirector general del Ejército nepalí, Raja Ram Basnet, advierte que los helicópteros de rescate no pueden aterrizar en las zonas afectadas hasta que baje el nivel del agua, lo que retrasa la localización de sobrevivientes.
Así se formó la trampa mortal del Himalaya
[El ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, explica que a las 8:37 de la mañana un movimiento telúrico generó un deslizamiento que bloqueó el cauce del río Bhote Koshi. La masa de lodo acumulada se rompió apenas 40 minutos después, a las 9:15 am, y arrasó los poblados turísticos cercanos.
El Ministerio de Recursos Hídricos de Nepal confirma daños en proyectos hidroeléctricos, rutas y puentes, lo que dejó sin electricidad a buena parte de la región de Nuwakot y Rasuwa. Los científicos no descartan además que el vaciamiento de un lago glaciar —como ocurrió en un episodio similar el año pasado en el mismo río— haya agravado el caudal de la riada.
La Unión Europea anuncia su apoyo a Nepal
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ofreció este miércoles el respaldo del bloque comunitario a Nepal tras calificar las inundaciones de “devastadoras”. La funcionaria activó el sistema satelital Copernicus para cartografiar las zonas afectadas y apoyar la respuesta sobre el terreno.
“Estamos preparados para movilizar ayuda europea”, escribió von der Leyen en un mensaje difundido en redes sociales, en el que también expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y reconoció la labor de los equipos de rescate.
El anuncio de la UE se suma a una ola de respuesta internacional. India confirmó el envío de 10 toneladas de ayuda humanitaria y medicamentos, mientras que la Federación Internacional de la Cruz Roja destinó 1.2 millones de dólares en fondos de emergencia. China, por su parte, ordenó una operación de rescate a gran escala en el lado tibetano de la frontera.
Testimonios y registros ciudadanos
Videos grabados por cámaras de seguridad y compartidos por residentes muestran el instante exacto en que la ola de lodo arrasa calles y edificios en la zona fronteriza. Uno de los registros, verificado por AFP, exhibe un edificio de varios pisos siendo arrastrado por el torrente mientras sus ocupantes intentan escapar.
Raju Bhadel, de 56 años, relató a medios locales que recibió una llamada de su cuñado la mañana del desastre: “Estaban llorando y dijeron que su casa fue arrasada. Tres miembros de la familia fueron rescatados, pero su hermano sigue desaparecido”.
La sombra del cambio climático
Los científicos consultados por distintos medios coinciden en que el cambio climático intensifica la frecuencia de este tipo de desastres en el Himalaya, aunque advierten que la causa inmediata de este episodio —un sismo, no solo lluvia— exige una revisión de los protocolos de alerta temprana en zonas de alto tránsito turístico como Syabrubesi.
La falta de sistemas de monitoreo sísmico-hidrológico integrados en la región vuelve a quedar en evidencia, un reclamo que organizaciones ambientales ya habían planteado tras episodios similares en años anteriores.