La Alcaldía Miguel Hidalgo firmó el permiso de demolición. Investigan fallas operativas
Un inmueble en demolición se desplomó sobre Viaducto Miguel Alemán en la Escandón. La alcaldía admite que ella misma dio la licencia. Vecinos hablan de meses de advertencias ignoradas.
Ciudad de México, 11 de agosto de 2026. Un edificio se vino abajo esta mañana en la colonia Escandón. No fue un sismo. No fue un accidente aislado. Era una demolición autorizada, con papeles, con licencia, con fecha de expedición: 15 de julio de 2026. Y aun así cayó sobre una de las vialidades más transitadas de la Ciudad de México.
El estruendo se escuchó a las 9:27 de la mañana. Los escombros invadieron los carriles laterales de Viaducto Presidente Miguel Alemán, a la altura de la calle Minería. Un árbol de veinte metros se vino abajo con la estructura. Un automóvil quedó dañado. Un motociclista resultó con lesiones. La circulación colapsó tanto como el edificio.
La pregunta que queda flotando sobre la Escandón no es si hubo permiso. La alcaldía ya lo confirmó. La pregunta es otra: ¿de qué sirve un permiso si la obra igual se derrumba sobre la ciudad?
¿Qué pasó exactamente en Viaducto y Minería?
El predio de Minería 145, esquina con Viaducto, albergaba cinco edificios en proceso de demolición. La empresa a cargo es Raíces Houston S.A. de C.V. El inmueble que colapsó era el segundo del conjunto. Llevaba un 60% de avance en su demolición.
Trabajadores en el sitio narraron el momento. Primero cayó el árbol. Detrás, la estructura se vino hacia afuera, directo al Viaducto. Quince personas laboraban ahí en ese instante. Todas lograron ponerse a salvo.
La Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC) llegó minutos después. Su titular, Myriam Urzúa, confirmó que no hubo personas atrapadas ni fallecidas. También adelantó algo más serio: la Fiscalía capitalina intervendrá por los daños a la infraestructura pública.
Bomberos y equipos tácticos de Miguel Hidalgo y Benito Juárez trabajaron durante horas para retirar escombros y liberar la vialidad. Nueve horas después del derrumbe, las cuadrillas seguían en el lugar.
¿Qué dijo la Alcaldía Miguel Hidalgo?
El alcalde Mauricio Tabe Echartea se presentó personalmente en el sitio. Ahí reconoció, sin rodeos, que la demarcación que él encabeza fue quien expidió la licencia de demolición, el 15 de julio de 2026.
Tabe insistió en que el proyecto cumplía la normativa vigente. Pero también admitió una falla. “Algo no hicieron bien”, declaró el alcalde ante los medios. Culpó directamente al Director Responsable de Obra y a la constructora Raíces Houston.
El alcalde adelantó que la obra será suspendida o clausurada mientras avanza la revisión. Dijo que corresponderá a la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México determinar si hubo omisiones y deslindar responsabilidades penales.
El Instituto de Verificación Administrativa (INVEA) ya inició una revisión del predio. Busca confirmar si los trabajos de demolición cumplieron con las medidas de seguridad exigidas para una obra de este tipo, en una vialidad de alta circulación.
Vecinos increpan al alcalde: “no es la primera advertencia”
La visita de Tabe a la zona no fue tranquila. Un grupo de vecinos de la Escandón lo confrontó directamente en el lugar del derrumbe.
Las quejas se repitieron una y otra vez: el ruido constante de la obra, la tala de árboles en la colonia y el temor a que la estructura cayera, como finalmente ocurrió. Varios residentes cuestionaron por qué se autorizó un proyecto de esta magnitud, con cinco edificios en demolición simultánea, a un costado de una vialidad primaria.
El reclamo vecinal no es nuevo. En zonas como la Escandón, la llegada de grandes desarrollos inmobiliarios ha generado tensión constante entre residentes y autoridades. Este derrumbe le dio, de golpe, la razón a quienes venían advirtiendo sobre los riesgos.
Permiso en regla, ciudad en riesgo: la pregunta que la Miguel Hidalgo no puede evadir
Aquí está el punto que ninguna autoridad ha querido poner en el centro. La demolición no era irregular en el papel. Tenía licencia. Tenía, según la SGIRPC, un Estudio de Riesgo de Obra de Demolición. Y aun así, un edificio completo terminó sobre una vialidad de tránsito intenso.
Eso obliga a hacer una pregunta incómoda para la alcaldía Miguel Hidalgo y para el propio Tabe: si la obra estaba en regla, ¿qué supervisión real existió mientras avanzaba? ¿Bastaba con firmar un permiso en julio y no volver a revisar el predio hasta que la estructura cayó en agosto?
La demolición de cinco edificios completos, en un predio urbano rodeado de vivienda y comercio, exige inspecciones periódicas, no solo un documento inicial. Hasta ahora, la alcaldía no ha explicado con qué frecuencia se supervisó la obra entre julio y agosto, ni quién validó que el avance del 60% se realizara con las medidas de contención adecuadas.
Tampoco es la primera vez que una demolición en la Ciudad de México termina en tragedia. En 2026 también se registró el derrumbe de un edificio en demolición en San Antonio Abad, donde murieron tres trabajadores. El patrón se repite: obras autorizadas que colapsan durante su ejecución, con costos que paga la ciudadanía y la vialidad pública, mientras la responsabilidad se reparte entre el Director Responsable de Obra y la constructora.
La ciudadanía tiene derecho a exigir algo más que un “sí tenía permiso”. Tiene derecho a conocer las bitácoras de supervisión, los reportes de avance y las medidas de contención que debieron aplicarse desde el primer día de los trabajos. Sin esa información pública, la explicación de la alcaldía se queda corta.
Lo que sigue: Fiscalía, INVEA y una obra suspendida
Tres procesos quedaron abiertos tras el colapso:
- La Coordinación Territorial del Ministerio Público en Miguel Hidalgo abrió una carpeta de investigación.
- El INVEA revisa administrativamente si el predio y los trabajos de demolición cumplieron toda la normativa.
- La Fiscalía capitalina evaluará daños a la infraestructura pública y posibles responsabilidades.
Mientras tanto, la obra permanece suspendida.