El papa León XIV saludó sonriente desde la ventana del Palacio Apostólico durante el Ángelus del 18 de octubre de 2026, su primera aparición tras la cirugía de pulmón.
Ciudad del Vaticano, 18 de octubre de 2026. El papa León XIV volvió este domingo a la ventana del Palacio Apostólico y dirigió el rezo del Ángelus ante más de 15 mil fieles. Es su primera actividad pública desde que los cirujanos del Policlínico Gemelli le extirparon un tumor pulmonar el pasado martes.
El pontífice, de 71 años, apareció puntual al mediodía, sonriente y con la voz firme. La plaza lo recibió con una ovación larga. Él respondió con un saludo breve: «Queridos hermanos y hermanas, ¡buen domingo!.
La aparición duró unos ocho minutos entre la reflexión, la oración mariana y los saludos finales. Fue breve, pero tuvo un peso simbólico evidente.
Una semana entre el anuncio y el regreso
El regreso cierra un ciclo inusual. El domingo 11 de octubre, desde esa misma ventana, León XIV sorprendió al mundo: anunció él mismo que los médicos le detectaron un nódulo en el pulmón y que necesitaba una operación inminente.
Ingresó al Gemelli el 12 de octubre. Al día siguiente, el equipo médico le retiró el lóbulo inferior del pulmón derecho. El análisis confirmó un adenocarcinoma, la forma más común de cáncer de pulmón.
El sábado 17 recibió el alta, después de que los análisis de sangre y las radiografías de tórax mostraran resultados satisfactorios. Esa misma tarde volvió a su residencia en el Vaticano.
Qué dicen los médicos
El cirujano Stefano Margaritora, responsable de la intervención, describió una buena recuperación en declaraciones a los medios vaticanos. Durante la hospitalización, el Papa celebró misa y realizó fisioterapia respiratoria, según los partes médicos.
La Santa Sede, sin embargo, eligió la prudencia. Mantuvo el Ángelus en la ventana del apartamento pontificio y no organizó ninguna salida a la plaza.
El mensaje del papa León XIV en el Ángelus
La reflexión partió del Evangelio de Mateo (22, 15-21), el célebre pasaje del tributo al César. Los fariseos intentan tender una trampa a Jesús con una pregunta sobre los impuestos, y él la desarma con la moneda en la mano.
León XIV subrayó la astucia de esa respuesta: Jesús escapa del ardid y, al mismo tiempo, deja al descubierto la hipocresía de quienes lo ponen a prueba.
El Papa extrajo de ahí una lectura sobre la vida pública. Dios, explicó, no huye de la historia, sino que entra en ella. Su Reino no anula los cargos ni las responsabilidades humanas.
Vivir «sin concesiones»
El núcleo del mensaje apuntó a la coherencia personal. El pontífice pidió a los creyentes vivir libres de malas ambiciones e intereses injustos, y anteponer el Reino de Dios y su justicia.
Cerró con un retrato del cristiano que da «a Dios lo que es de Dios»: una persona sincera, sin miedo ni doblez, «libres para hacer el bien». Luego encomendó a todos a la intercesión de la Virgen María.
Gratitud y una cercanía nueva con los enfermos
Después de la oración, el tono cambió. El Papa habló de sí mismo, algo poco habitual en el Ángelus. Agradeció a quienes rezaron por él durante estos días: «Realmente he sentido su apoyo. ¡Gracias!».
También dedicó unas palabras a médicos, enfermeros y personal del Policlínico Gemelli. La plaza aplaudió de nuevo.
La frase más personal llegó enseguida: «Esta experiencia me ha acercado especialmente a quienes sufren enfermedades y dolencias». Con ella, León XIV convirtió su diagnóstico en un gesto pastoral hacia los enfermos y las personas con discapacidad.
«Retomaré gradualmente mis actividades»
El anuncio con más implicaciones prácticas llegó al final. El pontífice confirmó que, superada esta etapa delicada, retomará su agenda de forma gradual, «siempre con la ayuda de Dios y sus oraciones».
La palabra «gradualmente» abre preguntas inevitables. Durante la convalecencia, el Papa no presidió el congreso sobre fertilidad que tenía previsto inaugurar el 16 de octubre. Firmó nombramientos, pero no recibió audiencias.
La incógnita del viaje a Sudamérica
La gran duda gira en torno a su gira por Uruguay, Argentina y Perú, del 6 al 17 de noviembre. El itinerario incluye diez ciudades en doce días, el viaje más largo de su pontificado.
El cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, reconoció que la llegada del Papa a Argentina dependerá de la evolución de su salud. La Oficina de Prensa vaticana sostiene que León XIV mantiene intacta su intención de viajar.
Para el pontífice, el viaje tiene un valor personal: vivió cerca de dos décadas en Perú como misionero agustino y luego como obispo de Chiclayo. Además, visitaría Argentina y Uruguay, dos países que Francisco nunca pisó como Papa.
Una plaza llena en un domingo simbólico
La jornada coincidió con la Jornada Mundial de las Misiones, que este año cumple su centenario. También coincidió con el maratón de Roma, cuyos corredores atravesaron la vía que desemboca en la plaza de San Pedro.
Peregrinos, familias, religiosas y sacerdotes llenaron la columnata de Bernini y la contigua plaza Pío XII. Cientos de teléfonos se alzaron para grabar al Papa en la ventana.
Antes de retirarse, León XIV permaneció unos instantes más. Saludó con la mano y sonrió. Ese gesto dejó claro el mensaje principal del día: el Papa está de vuelta, aunque todavía a medio ritmo.