Cuauhtémoc Cárdenas: desafió al Poder y a los suyos

El michoacano fundó la Corriente Democrática

México amaneció este jueves sin el hombre que le enseñó a votar en contra del PRI. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, tres veces candidato presidencial y fundador del PRD, murió el miércoles 28 de octubre de 2026 a los 92 años. Hasta ahora, ni la familia ni las fuentes oficiales han informado la causa del deceso.

Su cuerpo salió de un hospital de la colonia Roma en una carroza, sin ningún operativo especial. Así, sin protocolo ni sirenas, se fue el político que en 1988 hizo temblar al régimen de partido único. Muy a su estilo: sobrio, sin show.

El último adiós a Cuauhtémoc Cárdenas en el Panteón Francés

La carroza llegó al Panteón Francés alrededor de las 22:30 horas del miércoles; el personal cerró los accesos para preparar el velorio. Poco después de las 23:00 horas arribó su hijo Lázaro Cárdenas Batel, hoy jefe de la Oficina de la Presidencia.

El velorio arrancó a las 8:00 de este jueves y los reportes ubican la cremación cerca de las 17:30. El lugar no es casual: ahí también descansan los restos de su esposa, Celeste Batel, quien falleció en octubre de 2021.

Desde temprano desfilaron coronas, militantes de la vieja guardia y figuras de gobierno. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, acudió a despedirlo, y hasta Antonio Pérez Garibay, padre de Checo Pérez, dejó una corona y lamentó la pérdida para la democracia mexicana. La presidenta Claudia Sheunbaum, acudió a dar el pésame a la familia y reconocer el legadodel michoacano.

Palacio Nacional rinde tributo al “ingeniero”

En paralelo, la presidenta Claudia Sheinbaum convirtió la mañanera en homenaje. Participaron la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez; la secretaria de las Mujeres, Laura Itzel Castillo, y Pablo Gómez, titular de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral. El equipo proyectó un video que recorrió su ruptura con el PRI, la campaña de 1988, la fundación del PRD y su triunfo en la capital en 1997.

El momento más humano llegó con Laura Itzel Castillo, hija del ingeniero Heberto Castillo. Ella recordó que, cuando su padre estuvo preso por motivos políticos, Cárdenas y Celeste Batel recibieron a su familia en Apatzingán, Michoacán. Sheinbaum confirmó que irá al funeral y que buscará pactar con la familia un segundo homenaje.

¿Quién fue Cuauhtémoc Cárdenas?

Nació en la Ciudad de México el 1 de mayo de 1934, hijo del general Lázaro Cárdenas, el presidente que expropió el petróleo, y de Amalia Solórzano. Estudió Ingeniería Civil en la UNAM y en 1961 se sumó al Movimiento de Liberación Nacional.

Hizo carrera dentro del sistema: fue senador de 1976 a 1980 y después gobernador de Michoacán. Pero llevaba el apellido más pesado de la política mexicana, y con él, una idea fija: la Revolución no podía terminar en un partido que se reelegía a sí mismo.

La Corriente Democrática: el primer “unfollow” masivo al PRI

A mediados de los ochenta, Cárdenas armó dentro del PRI la Corriente Democrática junto con Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez. Su exigencia sonaba simple, pero en ese entonces era casi herejía: que el candidato presidencial no saliera del dedazo.

El PRI no escuchó. Su choque con los sectores oficialistas lo obligó a dejar el partido en 1987. Tras la ruptura de Cárdenas y Muñoz Ledo, Miguel de la Madrid eligió a Carlos Salinas de Gortari como candidato.

El 14 de octubre de 1987, el PARM lo postuló a la Presidencia. Después se sumaron otros partidos y organizaciones hasta formar el Frente Democrático Nacional (FDN). Heberto Castillo declinó su propia candidatura para cerrar filas con él: la izquierda, por primera vez, jugó en un solo equipo.

1988: la noche en que “se cayó el sistema”

El 6 de julio de 1988 cambió todo. Mientras llegaban resultados favorables a Cárdenas de todo el país, la Secretaría de Gobernación, a cargo de Manuel Bartlett, anunció que el sistema de cómputo se había caído.

Esa misma noche, Cárdenas marchó a Bucareli junto con Manuel Clouthier, del PAN, y Rosario Ibarra, del PRT. Tres opositores con agendas distintas, unidos por una sospecha que medio país compartía.

El resultado oficial dio a Salinas 50.71% de los votos frente a 31.03% de Cárdenas. El propio De la Madrid admitió después que los primeros conteos del Valle de México mostraban a Salinas perdiendo con claridad. Cárdenas nunca reconoció el resultado.

Aquí entra la mirada crítica: no existe hasta hoy un recuento que pruebe con certeza quién ganó. Lo que sí quedó documentado es la opacidad del proceso, y esa opacidad fue suficiente para que nadie volviera a confiar en un PRI que organizaba y calificaba sus propias elecciones.

Lo que revelan sus memorias

En 2010 publicó Sobre mis pasos (Aguilar), un libro que recorre su vida pública desde el henriquismo de 1952 hasta la elección de 2006. No esperes chisme: los críticos lo describen como un texto sobrio, casi notarial.

Aun así, trae bombas discretas. Cárdenas reafirma que hubo fraude en 1988, presenta evidencia para respaldarlo y aborda su polémica reunión con Carlos Salinas del 29 de julio de 1988, 23 días después de la votación. En el libro describe de forma escueta cómo se dio ese encuentro y confirma parte de lo que se dijo.

También responde a una herida abierta con la izquierda. Las memorias dan contexto a su réplica a Elena Poniatowska, quien atribuyó la derrota de 2006 a la “envidia” de Cárdenas y del subcomandante Marcos. Un capítulo que muchos lopezobradoristas nunca le perdonaron.

El PRD y la conquista de la capital

Del FDN nació el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en 1989, que Cárdenas presidió del 5 de mayo de 1989 al 14 de febrero de 1993. Volvió a competir por la Presidencia en 1994 y 2000, sin éxito.

Su gran revancha llegó en 1997, cuando se convirtió en el primer jefe de Gobierno del Distrito Federal electo por voto popular. En su gestión, entre 1997 y 1999, impulsó el gasto social, la atención a grupos vulnerables y la mejora de servicios públicos. Dejó el cargo para lanzarse en 2000.

Cárdenas y AMLO: de aliados a adversarios

La relación con Andrés Manuel López Obrador parece un espejo. Ambos fundaron y presidieron el PRD, gobernaron la capital y buscaron la Presidencia tres veces. Cárdenas fue, literalmente, quien le abrió la puerta grande.

Pero el vínculo se fracturó temprano. La revista Proceso ubicó el año 2000 como el punto de quiebre entre ambos. La distancia creció tras 2006 y se volvió pública cuando AMLO llegó al poder.

El deslinde de la 4T

Cárdenas dejó el PRD en 2014 y lanzó Por México Hoy, un espacio desde el que llamó a formar una nueva fuerza política y a redactar una nueva Constitución. No buscó registro ni cargos.

En 2019 fue directo. Le dijo a El País que no veía ni al gobierno de López Obrador ni a Morena como parte de la izquierda mexicana. También cuestionó la política petrolera y advirtió que no quedaba claro el rumbo de la 4T, que la pobreza seguía creciendo y que urgía una reforma fiscal.

El choque más tenso llegó en enero de 2023. AMLO lo calificó de adversario político por su supuesta participación en Mexicolectivo, aunque dijo estimarlo y respetarlo. Cárdenas respondió con una carta en la que aclaró que nunca convocó ni formó parte de ese proyecto.

En 2024 volvió a la carga. Señaló la desigualdad persistente, retrocesos económicos y la expansión del crimen organizado; AMLO respondió reconociéndolo como precursor del movimiento democrático. Y en 2025, criticó con dureza la elección popular de jueces, magistrados y ministros.

El contraste con la izquierda de hoy

Aquí está el plot twist de esta despedida: el gobierno que hoy lo homenajea es el mismo proyecto al que Cárdenas cuestionó sin filtro. Y su hijo Lázaro despacha en la oficina más cercana a la Presidenta.

Desde la 4T, sus voces sostienen que su movimiento es heredero directo de la lucha de 1988 y que el triunfo de 2018 completó lo que el fraude impidió. Sus críticos, en cambio, recuerdan que Cárdenas defendió contrapesos, árbitros electorales autónomos y una izquierda institucional, justo los temas donde hoy se concentra el debate.

Ambas lecturas conviven en el luto. Lo innegable: sin el 88, no existiría ni el INE ciudadano, ni la alternancia de 2000, ni la llegada de la izquierda al poder.

Lo que le faltó por hacer

Nunca llegó a la Presidencia, y eso pesa. Tampoco vio cuajar la nueva Constitución que propuso, ni la fuerza progresista plural que imaginó tras dejar el PRD.

Su partido, además, terminó desfondado: el PRD perdió su registro nacional en 2024, lejos del proyecto que él fundó. Muchos de sus cuadros migraron a Morena; otros, a la oposición.

Pero quizá su legado más grande no cabe en un cargo. Cuauhtémoc Cárdenas demostró que se podía romper con el poder sin romper con las instituciones, perder sin incendiar el país y criticar a los propios sin cambiar de bando. Hoy, eso suena casi revolucionario.

“¡Hasta siempre, ingeniero!”, dijo Sheinbaum. México, con todas sus contradicciones, le dice lo mismo.

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