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Hacienda proyecta estabilidad… en medio de ajustes y riesgos externos

por Redacción
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• Los Precriterios de Política Económica 2027 plantean un crecimiento moderado, menor ingreso petrolero y recorte del gasto, mientras el secretario de Hacienda confía en que la inversión, el crédito y el consumo impulsen a la economía hacia un 3% en 2026.

Ernesto Madrid

La publicación de los Precriterios Generales de Política Económica 2027 de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público confirma un diagnóstico cauteloso para la economía mexicana. El documento mantiene para 2026 un crecimiento del PIB en un rango de 1.8% a 2.8%, mientras que para 2027 lo ubica entre 1.9% y 2.9%.

Las cifras reflejan un crecimiento moderado, muy lejos del dinamismo que México necesitaría para acelerar la inversión y el empleo. Sin embargo, durante la 89 Convención Bancaria, el secretario de Hacienda, Edgar Amador Zamora, planteó que la economía podría acercarse a un crecimiento cercano al 3% hacia finales de 2026, una meta más ambiciosa que las propias proyecciones oficiales.

La diferencia entre el documento técnico y el mensaje político marca la tensión central del escenario económico: prudencia en las cifras, optimismo en las expectativas.

El marco macroeconómico prevé que la inflación cierre 2026 en 3.7% y baje a 3.0% en 2027, en línea con el objetivo del Banco de México. Con ese telón de fondo, Hacienda anticipa que el ciclo de relajamiento monetario continúe. La tasa de referencia podría ubicarse en 6.3% al cierre de 2026 y descender a 5.5% en 2027, lo que en teoría facilitaría el crédito y la inversión.

El tipo de cambio se proyecta relativamente estable, con un promedio de 18 pesos por dólar en 2026 y 18.5 en 2027, un escenario que apunta a estabilidad financiera, aunque sin grandes motores de crecimiento. Uno de los cambios más relevantes en el documento es la caída prevista en el precio del petróleo. Hacienda estima 77.3 dólares por barril para 2026, pero apenas 54.7 dólares para 2027, una reducción significativa que impactará directamente los ingresos públicos.

Cada dólar adicional en el precio del crudo implica alrededor de 9.6 mil millones de pesos en ingresos para el gobierno, por lo que un escenario de precios más bajos obliga a una mayor disciplina fiscal. En ese contexto, el gobierno plantea continuar con la reducción gradual del déficit. Para 2027, el saldo histórico de la deuda pública se ubicaría alrededor de 55% del PIB, dentro de una estrategia de consolidación fiscal.

Hacienda proyecta estabilidad… en medio de ajustes y riesgos externos

Hacienda proyecta estabilidad… en medio de ajustes y riesgos externos

El presupuesto proyectado refleja ese esfuerzo de ajuste. Los ingresos totales alcanzarían 8.83 billones de pesos, pero con un cambio en su composición. Mientras los ingresos petroleros caerán en casi 293 mil millones de pesos, los ingresos tributarios aumentarán cerca de 347 mil millones, impulsados por mayor fiscalización y eficiencia recaudatoria.

Por el lado del gasto, el gasto programable —el destinado a programas y proyectos— se reducirá en términos reales, mientras aumentan compromisos inevitables como el costo financiero de la deuda.

Para cerrar la brecha entre el crecimiento proyectado y el deseado, Hacienda apuesta por una estrategia basada en inversión y financiamiento. Entre los ejes destacan la digitalización de la economía, el impulso a nuevos jugadores financieros —fintech, neobancos y sofipos— y una ley de inversión mixta que busca utilizar recursos públicos como ancla para atraer capital privado, particularmente en infraestructura.

El propio documento reconoce, sin embargo, que el crecimiento dependerá de un entorno internacional complejo. Persisten riesgos asociados a conflictos geopolíticos, interrupciones en rutas comerciales estratégicas y cambios en la política comercial de Estados Unidos, en un momento clave por la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá.

En ese contexto, el gobierno confía en que la inversión privada repunte gradualmente a medida que las empresas se adapten al nuevo marco regulatorio y avance la renegociación del acuerdo comercial. También prevé que la inversión pública y los esquemas de inversión mixta, vinculados al Plan México y al programa de infraestructura para el desarrollo con bienestar que aún se discute en el Congreso, ayuden a cerrar brechas en infraestructura y a fortalecer la capacidad productiva.

Hacienda estima que el consumo interno seguirá siendo un soporte importante, impulsado por el crecimiento de los salarios reales, el empleo asociado a la inversión y el respaldo de los programas sociales del gobierno. A ello se sumaría un desempeño favorable de las exportaciones, en parte porque México mantiene una posición arancelaria más competitiva que otros países exportadores, lo que le permite conservar ventajas dentro de las cadenas productivas de América del Norte.

En conjunto, los Precriterios dibujan una economía estable, pero con márgenes limitados de crecimiento. Menores ingresos petroleros, ajustes en el gasto y una economía que aún depende de la inversión privada, explican la cautela de las proyecciones. Por eso la apuesta de Hacienda es clara: si el crédito, la inversión y el comercio exterior responden, la economía podría acercarse al 3% de crecimiento.
Pero por ahora, ese escenario sigue siendo más una aspiración política que una certeza en las cifras.

@JErnestoMadrid
jeemadrid@gmail.com

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