El mensaje detrás de la carta

• La carta de López Obrador parece menos una respuesta a Trump que a las investigaciones que comienzan a rodear al obradorismo. El expresidente que sostenía que un mandatario sabe todo lo que ocurre en su gobierno enfrenta ahora el peso de esa misma premisa.

Ernesto Madrid

Hay cartas que explican una posición política y otras que revelan una preocupación. La difundida por Andrés Manuel López Obrador para cuestionar la política de seguridad de Donald Trump y respaldar a Claudia Sheinbaum parece pertenecer a la segunda categoría.

En apariencia, es una defensa de la soberanía mexicana frente a Washington. En el fondo, diversos analistas observan algo distinto: la inquietud de un liderazgo que percibe que las investigaciones estadounidenses comienzan a acercarse a figuras relevantes de Morena y, eventualmente, al legado político construido durante los últimos años.

La paradoja es inevitable. Durante años, López Obrador denunció el uso del miedo como instrumento de control político. Sin embargo, en diversas regiones donde Morena consolidó su expansión territorial, las acusaciones sobre intimidación electoral, violencia criminal e intervención de grupos armados terminaron formando parte de la conversación pública.

Hoy, ese mismo miedo parece haber cambiado de dirección. Pía Taracena, especialista en relaciones internacionales de la Universidad Iberoamericana, observó en la carta un tono paternalista hacia la presidenta Sheinbaum. El mensaje implícito es que López Obrador continúa opinando y marcando posición sobre temas de política exterior y seguridad que formalmente ya no le corresponden.

Pero detrás del discurso soberanista aparece otro elemento que diversos observadores consideran más relevante: el temor. El internacionalista Omar Loera, del CIDE, sostiene que la carta busca desplazar la discusión desde las investigaciones que comienzan a tocar a personajes cercanos al obradorismo hacia una narrativa de injerencia extranjera y confrontación con Washington. La estrategia no es nueva: cuando los expedientes generan incomodidad, el debate suele trasladarse al terreno de la soberanía.

El problema es que el contexto cambió.La carta apareció prácticamente al mismo tiempo que el senador estadounidense Markwayne Mullin reconocía públicamente que el gobierno de Claudia Sheinbaum ha mostrado una cooperación en materia de seguridad superior a la observada durante la administración anterior. Y ahí surge una contradicción incómoda para el expresidente.

Durante años sostuvo que un Presidente sabe todo lo importante que ocurre dentro de su gobierno. Era una forma de diferenciarse de sus antecesores y de afirmar que desde Palacio Nacional se ejercía control sobre el aparato del Estado. Hoy esa misma premisa amenaza con convertirse en un problema político.

El mensaje detrás de la carta

Porque si las investigaciones terminan alcanzando a gobernadores, operadores o estructuras que crecieron bajo el paraguas del obradorismo, inevitablemente surgirá la misma pregunta que durante años dirigió contra otros gobiernos: ¿quién sabía y quién permitió qué?

Las denuncias sobre procesos electorales en estados estratégicos alimentan precisamente esa discusión. De las 432 denuncias electorales presentadas en 2021, 71 correspondieron a Sonora y Sinaloa, donde fueron electos Alfonso Durazo y Rubén Rocha Moya. En entrevista con El Universal, el excandidato priista Mario Zamora Gastélum aseguró que el miedo fue un factor decisivo en la elección sinaloense. Según su versión, grupos criminales intervinieron mediante amenazas, secuestros de operadores políticos y acciones armadas para favorecer a Rocha Moya. “Nos robaron Sinaloa”, sostuvo.

Las acusaciones no son nuevas. Lo novedoso es que ahora coinciden con investigaciones desarrolladas fuera de México y bajo criterios de inteligencia financiera y seguridad nacional que escapan al control político doméstico. Y ahí aparece la señal más importante.

Mientras la atención pública se concentró en la carta, la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN), dependiente del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, emitió nuevas alertas para que instituciones financieras identifiquen operaciones vinculadas con fraude, lavado de dinero, empleo irregular de migrantes y actividades sospechosas.

A simple vista parece un procedimiento técnico. No lo es. Las agencias estadounidenses suelen reconstruir estructuras criminales siguiendo el rastro del dinero. Transferencias bancarias, empresas fachada, prestanombres y movimientos financieros permiten identificar no sólo a quienes ejecutan actividades ilícitas, sino también a quienes las facilitan, protegen o encubren. Por eso las alertas de FinCEN tienen implicaciones que van mucho más allá del sistema financiero.

Cuando Estados Unidos sigue la ruta del dinero, normalmente termina siguiendo también las rutas de protección política. Y es ahí donde las investigaciones dejan de ser un problema exclusivo de criminales o empresarios bajo sospecha para convertirse en una amenaza potencial para funcionarios, gobernadores, operadores electorales y estructuras completas de poder.

Esa es la diferencia respecto a otros episodios de tensión bilateral. Washington ya no sólo observa la violencia; ahora rastrea simultáneamente el dinero, las redes criminales y las conexiones políticas. Cuando esos tres caminos se cruzan en un mismo mapa de inteligencia, las preguntas inevitablemente comienzan a acercarse a los centros donde se tomaban las decisiones. Quizá ahí se encuentre el verdadero mensaje detrás de la carta.
No en las críticas a Trump ni en la defensa de la soberanía, sino en la preocupación de que las investigaciones dejen de concentrarse en actores periféricos y empiecen a escalar hacia los niveles donde se ejercía el poder. Para alguien que construyó buena parte de su legitimidad bajo la premisa de que un Presidente sabe todo lo que ocurre en su gobierno, esa posibilidad puede resultar más inquietante que cualquier adversario político.

La ironía final es contundente: durante años, el miedo fue señalado como una herramienta para influir en territorios, elecciones y estructuras de poder. Hoy, a juzgar por el momento y el contenido de la carta, parece ser el miedo el que ha comenzado a tocar la puerta de quien alguna vez hizo de la certeza política su principal bandera.

@JErnestoMadrid
jeemadrid@gmail.com

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