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Especial/Elecciones intermedias: referéndum Trump. ¿Qué se juega México?

por OSACAR
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Más de 53 millones de personas ya votaron en Estados Unidos antes de que abran las casillas de este martes 3 de noviembre. Esa cifra supera los 46 millones de votos anticipados de las elecciones intermedias de 2022, y todavía falta la jornada principal.

El número no revela quién gana, pero sí marca el mood del país. Donald Trump pidió a sus votantes que imaginen que su nombre aparece en la boleta, y millones lo tomaron al pie de la letra, aunque no como él esperaba.

Los modelos favorecen a los demócratas en la Cámara de Representantes y les dan ventaja, mucho más frágil, en el Senado. Para México, el resultado puede mover el piso en tres frentes: T-MEC, migración y seguridad.

En Columbus, Ohio, la despachadora de una empresa de transporte Noor Dubow resumió el malestar con una pregunta: “¿Dónde están los republicanos en el Congreso?”. Su duda explica por qué esta votación ya no parece un trámite de medio mandato.

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Pronósticos: la Cámara se inclina, el Senado arde

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En estas elecciones intermedias están en juego las 435 curules de la Cámara, 35 escaños del Senado y 36 gubernaturas. Quien controle la Cámara necesita 218 asientos. En el Senado, los republicanos tienen 53 lugares y los demócratas deben ganar cuatro netos, porque un empate 50-50 deja el voto decisivo al vicepresidente JD Vance.

En la Cámara, los modelos casi hablan a coro. Silver Bulletin da a los demócratas cerca de 95% de probabilidad y una ganancia media de 25 escaños. Decision Desk HQ les asigna 84% y proyecta 241 curules. Cook Political Report escribió que las opciones republicanas “prácticamente se evaporaron”.

El Senado cuenta otra historia. Cook mantiene siete contiendas sin favorito: Alaska, Iowa, Kansas, Maine, Michigan, Ohio y Texas. Seis pertenecen a los republicanos, y la firma ve a los demócratas como ligeros favoritos, con una ganancia posible de dos a seis asientos.

Esa ventaja vive en terreno rojo. Kansas no elige a un demócrata al Senado desde 1932, y ahora el pastor metodista Adam Hamilton pelea contra Roger Marshall. En Texas, James Talarico enfrenta a Ken Paxton en la contienda más cara de la historia fuera de una presidencial.

Los demócratas tampoco pueden dormirse en Michigan, donde Abdul El-Sayed defiende un asiento abierto ante Mike Rogers. En las contiendas más cerradas, el margen de los promedios estatales cabe dentro del error habitual de las encuestas. Unas décimas pueden cambiar el mapa completo.

En las gubernaturas, los republicanos llegan con 26 y los demócratas con 24. Ohio concentra reflectores por el duelo entre Vivek Ramaswamy y Amy Acton, que Cook movió a contienda abierta en julio.

El voto anticipado emociona, pero no adivina

Más de 11 millones de demócratas registrados ya votaron, frente a unos 8 millones de republicanos, según el análisis de la Universidad de Florida que recoge Al Jazeera. Texas superó los 7.7 millones de votos y Georgia llegó a 2.8 millones.

Ahora, la letra chiquita. Michael McDonald ve una participación capaz de superar 2022 y competir con 2018, pero Charles Stewart, del MIT, advierte que muchas personas quizá solo adelantaron su voto.

Los republicanos apuestan por el martes: la mitad de sus votantes probables planea acudir ese día, contra 31% de los demócratas. En la encuesta Marist del 19 y 20 de octubre, quienes aún no votaban aparecían empatados, 48-48. Ahí sobrevive la esperanza del GOP.

Cómo llega cada partido a las elecciones intermedias

Republicanos: dinero, base fiel y un presidente que pesa

El Partido Republicano defiende mayorías mínimas con un líder que lo arrastra y lo sostiene a la vez. Silver Bulletin coloca a Trump en 37.3% de aprobación y 59.9% de rechazo. NBC News registra 60% de desaprobación, su máximo en los dos mandatos del presidente.

El hueco más profundo está en el bolsillo. El 70% desaprueba su manejo de la inflación y solo 25% lo aprueba. Según The New York Times, Trump llega a esta elección con la segunda aprobación más baja desde 1946; solo Harry Truman estuvo peor.

La guerra con Irán, que arrancó el 28 de febrero, agravó la factura. El diésel ronda máximos históricos y golpea a estados agrícolas y conservadores como Iowa, Kansas y Ohio. Trump responde que los precios altos son un costo temporal y llama “engaño” a la crítica demócrata sobre la carestía.

Aun así, el GOP conserva cartas reales. El 93% de los republicanos MAGA aprueba a Trump, y sus grupos políticos gastaron casi 277 millones de dólares desde septiembre. En anuncios, los republicanos también superan a los demócratas: 5,180 millones contra 4,770 millones de dólares.

John Thune, líder republicano del Senado, confía en que su partido supere a las encuestas. No suena absurdo: Susan Collins ganó en Maine en 2020 cuando casi todos los sondeos la daban por perdida.

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Demócratas: ventaja amplia, marca débil

Los demócratas lideran por casi nueve puntos en la boleta genérica, el sondeo que pregunta por partido y no por candidato. NBC News los coloca arriba 52-45, y Marist, 52-44 entre votantes probables.

También traen más ganas. El 71% de los demócratas se declara muy entusiasmado por votar, contra 61% de los republicanos, según Marist. Los independientes se inclinan hacia ellos por 13 puntos.

Pero nadie debería confundir ventaja con amor. Entre jóvenes con registro, 66% desaprueba a los demócratas del Congreso. El estratega demócrata Joel Payne lo admite sin filtro: oponerse a Trump alcanza para una mayoría de medio mandato, no para construir una coalición duradera.

La campaña también dejó golpes propios. En Maine, Graham Platner abandonó la candidatura al Senado tras una acusación de violación, y Troy Jackson tomó su lugar frente a Collins. Ese cambio mantiene abierta una contienda que los demócratas necesitan.

El dinero rompió el récord

El gasto publicitario alcanzó 11,210 millones de dólares, una marca para cualquier ciclo electoral, según AdImpact. Solo la carrera al Senado por Texas acumula más de 560 millones, el récord para una contienda no presidencial.

Un referéndum sobre el trumpismo y sobre el sistema

Trump pidió la boleta y la boleta le contestó

Toda elección intermedia evalúa al presidente en turno, pero esta vez el propio presidente eligió ese marco. En Marist, 44% de los votantes probables dice que vota contra Trump y solo 21% dice que vota por él. Otro 35% afirma que Trump no pesa en su decisión.

El trumpismo tampoco luce monolítico. Entre republicanos que no se identifican con MAGA, solo 54% lo aprueba. Incluso 39% de los simpatizantes MAGA dice que Trump influye poco en su voto para el Congreso.

Hay candidatos que ya marcan distancia. Mike Rogers, aspirante republicano al Senado por Michigan, pidió en un anuncio que la guerra con Irán termine pronto. Ashley Hinson, en Iowa, dijo que sus votantes no deberían pagar esa cuenta en la gasolinera.

La contradicción de fondo pega en la promesa original: precios bajos y cero guerras lejanas. Lee Miringoff, director de la encuesta Marist, lo resumió así: la gente votó por Trump 2.0 y algunos sienten que recibieron Biden 2.0.

La prueba incómoda: ¿aguantan las instituciones?

El segundo referéndum corre por debajo del primero. Para los votantes probables, “preservar la democracia” (33%) empata casi con el costo de vida (34%) como tema principal.

Los motivos están documentados. Trump intentó restringir el voto por correo con una orden ejecutiva, y la Suprema Corte frenó ese intento en septiembre. El Departamento de Justicia demandó a Alaska para bloquear la certificación del Senado si pierde el republicano Dan Sullivan.

El gobierno también acusó a casi 16,000 personas en Nevada de ser no ciudadanas con registro de votante. Una revisión posterior encontró que todas las personas señaladas en un inicio eran ciudadanas, según PBS News. La administración sostiene que estas acciones protegen la integridad del voto.

El mapa tampoco parte de cero. En abril, la Suprema Corte debilitó la Ley de Derecho al Voto en el caso Louisiana v. Callais, por seis votos contra tres. Con la redistritación de medio decenio, los rastreadores calculan una ganancia neta republicana cercana a una decena de distritos, según el método.

El sistema manda señales mixtas

La Casa Blanca asegura que no enviará agentes migratorios ni tropas a las casillas, y la ley federal prohíbe esa presencia armada. Más de tres cuartos de los votantes confían en que su gobierno estatal o local organizará una elección justa, y ocho de cada diez dicen que quien pierda debe aceptar el resultado.

El experto Justin Levitt anticipa una jornada “deliciosa y obstinadamente normal”. También advierte que algún video viral de ICE o militares puede alimentar la ansiedad. Ojo con ese contenido antes de compartirlo: verifica lugar, fecha y fuente.

La grieta generacional preocupa más. Solo 34% de los jóvenes confía en que la elección será justa y precisa, según Harvard. Si el trumpismo pierde, el verdadero examen del sistema llega después: reconocer resultados, certificarlos y gobernar con contrapesos.

Trump ya anticipó su respuesta a un Congreso opositor: “Veto todo”. En enero, también advirtió a su bancada que, sin mayoría, los demócratas encontrarían un motivo para someterlo a juicio político.

Latinos y Gen Z: los votos que cambiaron de chat

El giro latino pega en Texas

En 2024, Trump sumó cerca de 48% del voto latino y el GOP soñó con un realineamiento histórico. Dos años después, Pew Research registra 24% de aprobación entre latinos con registro. El 55% de ellos dice que su voto al Congreso va contra Trump.

La encuesta NBC News/Telemundo muestra 59% a favor de un Congreso demócrata y 35% por uno republicano. El 66% cree que las deportaciones ya se pasaron de la raya, y 75% desaprueba su manejo de la economía y del costo de vida.

El lugar donde esa apuesta puede salir peor es el sur de Texas. Los republicanos redibujaron distritos con la idea de conservar sus avances latinos. Ahora, el cantante de tejano Bobby Pulido compite por un distrito que Trump ganó por casi 18 puntos.

Nada está asegurado. Aún 65% de los latinos que votaron por Trump en 2024 respalda al candidato republicano a la Cámara, según Pew. Y una encuesta de UnidosUS encontró que solo 28% de los votantes latinos tiene una opinión muy favorable de los demócratas del Congreso.

Gen Z: enojo alto, confianza baja

El voto joven trae una historia distinta. En la encuesta de Harvard, 63% de quienes planean votar dice que lo hará contra Trump. Por primera vez, más jóvenes esperan vivir peor que sus padres (27%) que mejor (25%), aunque la diferencia cae dentro del margen de error.

El 77% de los jóvenes desaprueba el manejo económico de Trump, incluido 48% de los jóvenes republicanos. “Todos queremos un futuro mejor para todos, en especial para la próxima generación”, dijo una persona joven a Al Jazeera.

El riesgo para los demócratas es el ghosting electoral. Los menores de 45 años los prefieren por 22 puntos, pero solo 42% se declara muy entusiasmado, contra 68% de quienes tienen 45 o más. Un dato de Harvard/Harris también complica el relato: Trump subió a 41% entre jóvenes de 18 a 24 años en septiembre.

La generación alfa todavía no vota, pero crecerá con las consecuencias de lo que decida este electorado. Su futuro también aparece en la boleta, aunque nadie la marque en su nombre.

México: gane quien gane, la presión sigue

Ningún resultado convierte a Washington en un aliado fácil. Republicanos y demócratas coinciden en exigir resultados contra el fentanilo, el narcotráfico y la corrupción, advierte el analista Gerardo Rodríguez. Lo que cambia es quién puede frenar a Trump y hasta dónde.

México llega con pendientes abiertos. El 1 de julio, Estados Unidos rechazó extender el T-MEC por 16 años y activó revisiones anuales. Claudia Sheinbaum buscaba un acuerdo antes de la votación y reconoció avances, pero admitió que aún no alcanza una rebaja importante de aranceles.

En seguridad, el tono subió el 15 de octubre. Trump repitió que los cárteles “controlan México” y dijo que los ataques por tierra apenas comienzan. Sheinbaum rechaza cualquier operación militar estadounidense en territorio mexicano porque vulneraría la soberanía.

Escenario y probabilidad en DDHQT-MEC y arancelesMigración y remesasSeguridad
Demócratas ganan Cámara y Senado (62%)Más peso del Congreso y mayor defensa del esquema trilateral; Trump conserva margen amplioAudiencias sobre ICE y presión sobre presupuesto; el veto limita leyesMás obstáculos políticos a una acción unilateral; más lupa sobre corrupción y justicia en México
Demócratas ganan Cámara; republicanos, Senado (21%)Congreso dividido: posible mayor previsibilidad comercial, con Trump al mando de la negociaciónInvestigaciones y citatorios; deportaciones sin cambio de fondoSupervisión de la Cámara, sin freno pleno
Republicanos conservan ambas (15%)Continúa la estrategia actual y la presión para renegociarSigue la mano dura; se mantiene el miedo que frena envíosTrump llega reforzado para insistir en operaciones contra cárteles

La tabla combina probabilidades de Decision Desk HQ con la lectura de analistas y de esta redacción. No es una predicción oficial. Falta un cuarto caso de 2%: Senado demócrata y Cámara republicana.

Lo que está en juego para la economía mexicana

México enfrentó en agosto una tasa arancelaria efectiva de 3.2%, frente a más de 33% para China, según Investing.com. Ese colchón vale oro, pero los aranceles sectoriales a autos y acero siguen abiertos. Entre enero y septiembre, 76.4% de los 2.53 millones de vehículos exportados fue a Estados Unidos.

Las remesas sumaron 41,802 millones de dólares de enero a agosto, 2.2% más que un año antes, con 2.2% menos operaciones. Estados Unidos cobra desde enero 1% a envíos en efectivo. Banxico no mide el miedo, pero Gabriela Siller, de Banco Base, ya lo identifica como freno para quienes temen salir a trabajar.

Hablar con todos, depender de nadie

Los especialistas del CISAN-UNAM recomiendan construir puentes con ambos partidos. Oliver Santín afirma que los demócratas favorecerían el formato trilateral, “algo que conviene muchísimo a México y Canadá”. También recuerda que los dos partidos comparten la agenda contra China.

Estefanía Cruz Lera ve en estas elecciones intermedias un posible mecanismo institucional para limitar decisiones de Trump sobre migración y sobre ICE. Sheinbaum, por su parte, sostiene que el trabajo con Washington seguirá sin importar el resultado.

Para México, la lección cabe en una frase: un Trump debilitado no equivale a un Washington menos exigente. Un presidente acorralado en casa incluso puede buscar victorias afuera, y ese riesgo merece vigilancia.

Qué vigilar la noche del martes

  • Hora de México: las primeras casillas cierran a las 17:00 del centro del país, en zonas de Indiana y Kentucky. Las últimas cierran en Alaska hacia la medianoche.
  • Señal temprana: Ohio, Texas e Iowa medirán si los estados que ganó Trump de verdad se mueven.
  • Sur de Texas: los distritos latinos pondrán a prueba el mapa republicano.
  • Alaska: su conteo y la demanda federal pueden alargar la definición del Senado por días o semanas.
  • California: sus condados tienen hasta 13 días para reportar la mayoría de las boletas.

Cuando un conteo tarde, ningún “plot twist” implica fraude por sí mismo. Los estados tienen plazos distintos, y las cifras de la noche siguen siendo preliminares. Esa espera también pondrá a prueba el referéndum de estas elecciones intermedias: no solo quién gana, sino quién acepta perder. (Con información de Agencias de Noticias y reportes especiales de medios de Comunicación de EU).

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