LA IGUALDAD EXIGE ERRADICAR LAS DESIGUALDADES
PorViviana Erika Solorio, activista de derechos humanos. Mtra. Administración y Políticas Públicas y mtrda. Criminología.
Una de las mujeres valientes de la historia de la humanidad que en 1948 marcó un parteaguas a nivel mundial, fue Eleanor Roosevelt, su trabajo es trascendental en un mundo en donde imperan las injusticias hacia las mujeres cisgénero y mujeres trans.
Hace 77 años mujeres y hombres se unieron para emitir la Declaración Universal de los Derechos Humanos, un documento tan importante en la época contemporánea, que se sigue violando por parte de las y los gobernantes a nivel global. México no es la excepción.
De activista a activista: las personas con diversas orientaciones sexuales merecen respeto.
Movimiento feminista, calladas no nos vemos más bonitas. La activista Diana Sánchez Barrios sostiene que las mujeres cisgénero y las mujeres trans pueden construir una lucha conjunta contra la violencia, la discriminación y la desigualdad. Las mujeres trans no son enemigas de las mujeres y plantea que la diversidad de identidades no impide compartir objetivos comunes. Todas y todos tienen derecho a la dignidad, la igualdad, la identidad y la no discriminación. La construcción de una sociedad igualitaria requiere diálogo, respeto a las diferencias; y políticas públicas que reconozcan las necesidades particulares de cada grupo.
“Juntas somos más poderosas”, destaca Diana Sánchez Barrios, y se pronuncia a favor del empoderamiento de las mujeres y eliminación de estereotipos, consciente de las barreras estructurales que limitan la autonomía de las mujeres, entre ellas: desigualdad salarial y las dificultades para acceder a empleos dignos, la asignación tradicional de las labores domésticas y de cuidados a las mujeres; así como la violencia de género y las expresiones machistas.
La exclusión de mujeres trans, indígenas, lesbianas y mujeres de talla baja sigue presente en pleno siglo XXI; la historia revela agresiones repudiables y asesinatos, parece que no hemos entendido. La sangre derramada de las víctimas no nos hace recapacitar para construir un mundo más digno para los seres humanos.
Sánchez Barrios dijo que el empoderamiento implica garantizar oportunidades reales para estudiar, trabajar, participar en la política y tomar decisiones sobre la propia vida. También exige que los hombres participen en las tareas domésticas, el cuidado de sus hijas e hijos y la transformación de los estereotipos de género.
La deshumanización por parte de las y los servidores públicos.
La necesidad de una actuación institucional más humana. Diana cuestiona que algunas autoridades pierdan de vista las condiciones sociales, familiares y económicas de las personas a quienes atienden.
Una política pública con enfoque de derechos humanos no se limita a cumplir formalmente una norma. Debe garantizar resultados, identificar desigualdades y evitar que las personas sean tratadas como cifras, expedientes o problemas administrativos.
La igualdad no debe construirse mediante la exclusión de unos grupos frente a otros, sino a través del reconocimiento de los derechos y las necesidades de todas las personas. La lucha contra el machismo, la discriminación hacia las mujeres trans, la desigualdad penitenciaria, la vulnerabilidad de la infancia y la precariedad laboral requiere políticas públicas incluyentes y efectivas.
Desde la criminología y la ciencia es fundamental realizar cambios en beneficio de las personas y la sociedad, los estereotipos, la desigualdad económica y las deficiencias institucionales pueden incrementar la vulnerabilidad social y dificultar la vida de millones de familias.
