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Vaticano transparenta su patrimonio a 2026: estos son sus números y también sus retos

por OSACAR
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El patrimonio neto de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA) alcanzó los 2.686 millones de euros al cierre de 2025, un máximo histórico.

Roma, 10 de agosto de 2026.

Mostrar imagen Plaza de San Pedro, en el Vaticano. Foto referencial.

La Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA) —el organismo que gestiona los bienes inmuebles, las inversiones financieras y buena parte de los servicios administrativos de la Santa Sede— cerró el ejercicio 2025 con un patrimonio neto de 2.686 millones de euros, según los datos difundidos por la propia institución y recogidos por Vatican News y por la agencia ZENIT. La cifra representa un incremento de aproximadamente 89 millones de euros respecto a los 2.597 millones registrados en 2024, y constituye el nivel más alto reportado hasta ahora por el organismo.

El presidente de la APSA, el arzobispo Giordano Piccinotti, presentó el balance ante los medios vaticanos enmarcándolo en un año “particular”: el de la muerte del papa Francisco y la elección de León XIV. Pese a la transición, subrayó, la Administración “garantizó la plena continuidad y estabilidad del servicio”, confirmando su papel de “garante institucional” al servicio de la Santa Sede.

Un resultado de gestión que exige contexto

A primera vista, la fotografía financiera podría parecer contradictoria: mientras el patrimonio neto crece, el resultado de gestión del ejercicio descendió a 22,8 millones de euros, frente a los 62,2 millones de 2024. Piccinotti pidió no comparar directamente ambos años: “El ejercicio anterior fue extraordinario e irrepetible, caracterizado por ingresos vinculados a la reestructuración de la cartera financiera. El año 2025 representa, en cambio, el retorno a condiciones operativas ordinarias”.

Según información proporcionada por la propia APSA a ZENIT, las ganancias extraordinarias generadas en 2024 rondaron los 30 millones de euros, frente a menos de 500.000 euros en 2025. La comparación explica buena parte de la caída y confirma que el año anterior fue una excepción y no la nueva norma.

A esto se suma un cambio contable relevante: bajo las nuevas Políticas de Gestión Financiera del Vaticano (VFMP), las variaciones en el valor de las inversiones gestionadas ahora se registran directamente en el patrimonio neto y no en la cuenta de resultados. Por ello, la cartera de inversiones mostró una pérdida contable de 3,7 millones de euros, aunque su rendimiento efectivo se mantuvo positivo, en cerca de 12,6 millones de euros. Piccinotti fue explícito al respecto: esos recursos “no se perdieron”, sino que “se destinaron directamente a reforzar el patrimonio de la Administración”.

Oro, inmuebles y los límites de la riqueza en papel

El crecimiento de 89 millones de euros en el patrimonio neto se explica principalmente por tres factores:

  • 40,8 millones de euros por la revaluación del oro físico en cartera.
  • 39,2 millones de euros por el incremento en el valor registrado de los bienes inmuebles.
  • 16,3 millones de euros por la valoración positiva de los valores financieros.

Estas cifras fortalecen el balance sobre el papel, pero —como advierte el análisis de ZENIT— la solidez patrimonial y la liquidez no son lo mismo: un oro más valioso o un inmueble mejor tasado no pagan salarios ni cubren los gastos corrientes de la Curia Romana.

La dimensión de la cartera inmobiliaria de la APSA es considerable: administra 4.281 propiedades en Italia y aproximadamente 1.200 en el extranjero, entre ellas activos en Londres, París, Ginebra y Lausana. Ese negocio inmobiliario generó 44,5 millones de euros en ingresos durante 2025, una mejora de 9,4 millones atribuida a una gestión más eficiente.

Sin embargo, la naturaleza de ese patrimonio impone límites claros: el 61% de la superficie total en propiedad directa de la APSA (475.453 metros cuadrados) no genera ingresos suficientes para cubrir sus propios costos de mantenimiento; otro 16% corresponde a alquileres subvencionados o con descuento; y solo el 23% se renta a precio de mercado. La razón es estructural: iglesias y edificios con fines religiosos no pueden valorarse con criterios puramente comerciales.

La cifra clave para León XIV

Para las finanzas operativas de la Santa Sede, hay un dato que pesa más que el resto: la contribución de la APSA para cubrir las necesidades de la Curia Romana. En 2025 fue de 22,7 millones de euros, frente a los 46 millones aportados en 2024. Piccinotti explicó que, incluso en un ejercicio ordinario, la Administración “abonó íntegramente” esa contribución, en lo que calificó como “una confirmación concreta de la función de apoyo estructural que desempeña para la misión de la Iglesia”.

De esa cifra se desprende el resultado final del ejercicio: un superávit simbólico de 155.000 euros, destinado íntegramente a incrementar el patrimonio.

El dato relevante, según el análisis de ZENIT, es el déficit operativo de la Santa Sede en su conjunto, que en el presupuesto de 2024 fue de 44 millones de euros, tras un aumento de 40 millones en los gastos operativos. Si ese déficit estructural persiste, advierte la publicación, “una mayor valoración de los activos no puede, por sí sola, resolver el problema”: el Vaticano podría tener 2.686 millones de euros en activos netos y, aun así, enfrentar un problema serio de liquidez.

Una institución más allá de la inversión

La APSA no solo administra patrimonio: en 2025 procesó 4.417 solicitudes de compra (de las cuales solo una cuarta parte correspondió a sus propias necesidades), llevó la contabilidad de 77 entidades y realizó más de 50.000 pagos. Cerca del 40% de su personal trabaja para otras instituciones de la Santa Sede —dicasterios, organizaciones y fundaciones—, a menudo sin ingresos correspondientes.

Su cartera propia de inversiones se mantuvo deliberadamente conservadora en 2025: aproximadamente 17% en acciones, 32% en bonos y 29% en oro físico, además de reservas de liquidez, con un rendimiento total de 14,37%. Esa prudencia, según el propio Piccinotti, responde a que “la finalidad de la APSA no es el beneficio del ejercicio, sino la conservación y el fortalecimiento del patrimonio recibido en herencia”.

Los retos que vienen

La Administración puso en marcha en 2025 un plan trienal (2025-2027) para vender propiedades no estratégicas, regularizar registros urbanísticos y catastrales, y reorientar capital hacia activos más rentables. Entre los proyectos anunciados figuran un desarrollo agrovoltaico en Santa Maria di Galeria —en línea con la encíclica Laudato si’— y la rehabilitación de la Domus Paolo VI.

Para ZENIT, estas medidas apuntan hacia una gestión “más disciplinada” del patrimonio vaticano, pero no resuelven el dilema de fondo que hereda León XIV: la Santa Sede no solo necesita ser más rica sobre el papel, sino generar ingresos suficientes y predecibles para sostener sus instituciones sin depender de transacciones excepcionales ni de la venta de activos. El próximo presupuesto general del Vaticano, coinciden los análisis, será más revelador que el balance de la APSA por sí solo.

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