• Entre adjudicaciones directas en la Refinería Dos Bocas y presuntos prestanombres, el círculo cercano a Adán Augusto López y los hijos del expresidente enfrenta el escrutinio de agencias internacionales.
Ernesto Madrid
El discurso de la “austeridad republicana” choca de frente con la realidad patrimonial de un selecto grupo de empresarios en Tabasco. Lo que para el gobierno federal es una transformación política, para el llamado “Grupo Tabasco” ha sido la consolidación de un imperio económico que floreció a la sombra de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Secretaría de Gobernación durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.
Las investigaciones de El Universal y otros medios revelan que el éxito de estos “nuevos ricos” no es producto del azar. Existe un patrón sistémico: las empresas beneficiadas con contratos multimillonarios fueron constituidas en notarías de amigos íntimos del ahora senador Adán Augusto López Hernández. Estas notarías no solo funcionan como despachos legales, sino como una red de servicios que protege el trasvase de riqueza generacional.
El vínculo es político antes que empresarial. La mayoría de estos actores comparten un origen común en el PRD tabasqueño, la matriz de donde emanó el morenismo actual. Como bien señalan analistas locales, “todos los caminos del dinero en Tabasco llevan a Adán Augusto”.
De acuerdo con revelaciones del columnista Raymundo Riva Palacio, el esquema de corrupción ha comenzado a agrietarse desde dentro. La disputa entre Amílcar Olán y Germán Pérez —este último indignado por presuntos robos internos— derivó en la filtración de audios que señalan a los hijos del expresidente, Andrés Manuel y Gonzalo López Beltrán, como las cabezas operativas de negocios estratégicos.
La gravedad del caso ha escalado a nivel internacional. Mientras que en México las investigaciones contra operadores como Mario Pacchiano (señalado por venta de medicinas a sobreprecio) permanecen congeladas, en Estados Unidos la situación es distinta. Fuentes de inteligencia estadounidense confirman que Amílcar Olán podría estar actuando como testigo cooperante tras ser detectado en Dubái y Suiza movilizando cerca de 3,000 millones de pesos a través de rutas de facturación diseñadas por el nuevo régimen.

El “Grupo Tabasco” y los nuevos ricos de la 4T
El ostentoso estilo de vida de estos personajes quedó al descubierto tras la fiesta de XV años de la hija de Juan Carlos Guerrero Rojas, un empresario cuya fortuna es cuestionada por la vieja guardia tabasqueña. Aunque el secretario de Gobierno de Tabasco, José Ramiro López Obrador, defiende la antigüedad de Guerrero, los registros de contratos cuentan otra historia.
Junto a socios como Ángel Ernesto García Castillo y el exalcalde de Comalcalco, Héctor Peralta Grappin, este grupo controla al menos 39 empresas. Un ejemplo claro es Construcciones Garza, la cual, tras años de obras municipales menores, saltó a las ligas mayores en 2019 recibiendo contratos en la Refinería Olmeca (Dos Bocas) y, más recientemente en 2026, una adjudicación directa de 72 millones de pesos bajo el amparo de Marcos Torres Fuentes, directivo de Pemex y “padrino” de la mencionada fiesta millonaria.
A pesar de que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), bajo el mando de Audomaro Martínez, entregó expedientes sobre estas actividades desde 2022, las consecuencias legales han sido nulas. La narrativa oficial, defendida por figuras como Gerardo Fernández Noroña, sostiene que la austeridad solo aplica al presupuesto y no al estilo de vida de los funcionarios o sus familias.
Sin embargo, el uso de redes de factureros y la transferencia de capitales al extranjero sugieren que no se trata solo de un “estilo de vida”, sino de un presunto lavado de dinero que, irónicamente, podría ser frenado si la UIF (Unidad de Inteligencia Financiera) aplicara los bloqueos de cuentas que la Suprema Corte validó este lunes.
La 4T presume ser diferente, pero en el Edén tabasqueño el esquema de “nuevos ricos” repite los vicios del pasado: nepotismo, adjudicaciones directas y complicidad notarial. La diferencia es que, esta vez, los “verdugos” del régimen podrían no estar en los tribunales mexicanos, sino en las oficinas de justicia de Estados Unidos.
@JErnestoMadrid
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