Exitoso resultado en la carrera de mayor prestigio internacional

*El “Águila de Ensenada” conquista Francia con el corazón puesto en su familia

El ciclista mexicano cierra su primera participación en la ronda gala con un podio histórico, un maillot blanco y una frase que resume su hazaña: “Esto lo significa todo para mí”

Isaac del Toro llegó a París escribiendo el capítulo más importante del ciclismo mexicano en más de tres décadas. El corredor de Ensenada, Baja California, terminó el Tour de Francia 2026 en el tercer lugar de la clasificación general y se llevó a casa el maillot blanco de mejor joven. Ningún mexicano había subido nunca al podio de la carrera más prestigiosa del mundo.

Detrás del casco, los cronómetros y las montañas francesas hay una historia distinta. Es la historia de un niño de Ensenada que aprendió a pedalear junto a sus padres, de una familia que lo sostuvo sin recursos oficiales, y de un joven de 22 años que hoy llora de emoción frente a las cámaras al hablar de quienes lo formaron.

Una victoria que rompió 37 años de espera

Todo comenzó el 5 de julio, en la segunda etapa del Tour, disputada entre Tarragona y el Castillo de Montjuïc, en Barcelona. Era la primera jornada en línea de Del Toro en la carrera gala, apenas un día después de debutar en la contrarreloj por equipos.

Nadie lo esperaba. La etapa parecía destinada a resolverse en un esprint entre los grandes favoritos al maillot amarillo: Tadej Pogačar, Jonas Vingegaard y Remco Evenepoel. En cambio, Del Toro atacó tarde en el tramo final y se llevó el triunfo, superando incluso una avería mecánica que lo había dejado rezagado casi dos minutos, a unos 60 kilómetros de la meta.

Con ese resultado, el bajacaliforniano se convirtió en el primer mexicano en ganar una etapa del Tour de Francia desde 1989, cuando lo logró Raúl Alcalá. Treinta y siete años de espera terminaron en Cataluña, con un ciclista que apenas debutaba en la ronda más dura del calendario.

La imagen que dio la vuelta al mundo fue la de Tadej Pogačar levantando a Del Toro en brazos tras la meta, para después cubrirse con una bandera de México en una celebración que los medios describieron como “más propia de Latinoamérica que de Eslovenia”.

Cómo construyó su lugar en el podio

El triunfo de etapa fue solo el comienzo. Durante las tres semanas de competencia, Del Toro se mantuvo entre los protagonistas: terminó entre los tres primeros en varias jornadas, resistió las etapas de montaña más exigentes y llegó a la recta final como líder de la clasificación de jóvenes.

La definición llegó en la etapa 20, considerada la “etapa reina” del Tour 2026, con los ascensos del Col du Télégraphe, el Col du Galibier y el Col de la Sarenne rumbo a Alpe d’Huez. Ahí, Del Toro defendió el tercer puesto general ante el francés Paul Seixas, con el respaldo directo de Pogačar, quien trabajó como escudero para proteger la posición de su compañero mexicano.

El movimiento decisivo llegó en las rampas del Col de la Sarenne, el último puerto de montaña del día: Seixas perdió contacto con el grupo de líderes y cedió el tiempo suficiente para que Del Toro asegurara el podio.

La última etapa, disputada el domingo 26 de julio entre Thoiry y los Campos Elíseos, tuvo un recorrido reducido de 132.5 a 89 kilómetros por los incendios que afectaban varias zonas de Francia. Fue una jornada protocolaria: Pogačar levantó su quinto título del Tour y Del Toro confirmó el histórico tercer lugar, a 9 minutos y 42 segundos del ganador.

Lo que dijo Isaac tras hacer historia

Del Toro no ocultó la emoción tras cruzar la meta en Barcelona, la primera vez que ganó una etapa: “Esto lo significa todo para mí, soy un privilegiado de estar en este equipo, que ha confiado en mí desde el primer momento. Este es el fruto del trabajo de todo el equipo, no me lo puedo creer, es una locura”, declaró entonces.

Semanas después, al asegurar el podio general, sus palabras tuvieron otro tono, más cercano al alivio que a la euforia: reconoció ante Eurosport España su agradecimiento con Pogačar y con todo el equipo, y confesó que terminar en el podio no fue sencillo porque atravesaba problemas de salud durante los últimos días de competencia.

El respaldo que marcó la diferencia: la familia

Si hay un hilo conductor en la historia de Isaac del Toro, es el de una familia que lo acompañó desde antes de que el ciclismo profesional supiera que existía. Nació el 27 de noviembre de 2003 en Ensenada, en un hogar donde tanto su padre como su madre eran aficionados al ciclismo. Esa cercanía con la bicicleta no fue casualidad ni un gusto pasajero: fue el punto de partida de todo.

A los 10 años, Isaac dio sus primeros pasos formales en el deporte bajo la tutela de José Ascensión Acevedo, conocido como “Don Chón”, un entrenador comunitario que dirigía una escuela local de ciclismo en Ensenada y que aceptó entrenarlo junto a otros niños tres veces por semana. Antes de especializarse en ruta, Isaac compitió en ciclismo de montaña y ciclocrós, disciplinas que le dieron equilibrio y capacidad de adaptación a terrenos distintos.

El camino no fue sencillo ni estuvo acompañado por instituciones deportivas robustas. Su padre, José del Toro, ha sido enfático en distintas ocasiones al señalar que el respaldo institucional fue prácticamente inexistente en las etapas más tempranas de la carrera de su hijo. Fue un taller mecánico local, TNT Bicicletas, el que colaboró de forma constante con el mantenimiento del equipo del joven ciclista, en ausencia de patrocinios oficiales.

Ese esfuerzo silencioso, sostenido primero por los padres y después por una pequeña red de personas cercanas en Ensenada, es lo que Isaac reconoce cada vez que gana. Cuando ganó la etapa 2 del Tour de Francia 2026, sus primeras palabras incluyeron una mención directa: agradeció a su equipo, a sus amigos y, de forma explícita, a su familia, por darle la confianza para llegar hasta ahí.

Quienes lo conocen describen a un joven que, pese al vértigo de correr para uno de los mejores equipos del mundo, mantiene los pies en la tierra gracias a esa base familiar. En los momentos más duros de una vuelta de tres semanas —el cansancio acumulado, la presión de las montañas, los problemas de salud que enfrentó en la recta final del Tour— ese vínculo funciona como refugio emocional. No es un dato menor: en un deporte donde el desgaste físico y mental empuja a muchos corredores al límite, contar con una red afectiva sólida detrás explica, en buena medida, cómo Del Toro logró sostener el nivel necesario para pelear un podio en su debut en la carrera más exigente del ciclismo mundial.

Cómo lo trata la prensa mundial

La reacción internacional no se hizo esperar. Medios especializados en ciclismo destacaron el debut de Del Toro como una de las revelaciones más importantes de la temporada, y la escena de Pogačar cargándolo tras su primera victoria de etapa se viralizó en plataformas deportivas de Europa y América. La cobertura coincide en un punto: pocas veces un debutante en el Tour de Francia había tenido una actuación tan completa, con una victoria de etapa, presencia constante en los primeros lugares durante la fase de montaña y un podio general.

En México, la noticia se instaló como uno de los grandes titulares deportivos del año, comparable con hitos como los de Raúl Alcalá en los años ochenta, y ubicó a Del Toro entre los seis latinoamericanos que han subido al podio general del Tour de Francia, junto a los colombianos Fabio Parra, Rigoberto Urán, Nairo Quintana y Egan Bernal, y el ecuatoriano Richard Carapaz.

Qué sigue para Isaac del Toro

El podio en el Tour de Francia 2026 corona una temporada ya extraordinaria para Del Toro, que este año también conquistó el UAE Tour y el Tirreno-Adriático, y que en 2025 fue subcampeón del Giro de Italia, portando la maglia rosa de líder durante once etapas consecutivas.

Con 22 años y ya instalado entre los mejores corredores jóvenes del mundo, Isaac del Toro completa dos de las tres Grandes Vueltas del ciclismo —Giro y Tour— con resultados históricos. Falta la Vuelta a España, la única gran ronda que aún no ha disputado, y que empieza a perfilarse como el siguiente gran objetivo en su carrera. Si mantiene esta progresión, el ciclista de Ensenada podría convertirse en el primer mexicano con opciones reales de pelear por el maillot amarillo en próximas ediciones del Tour de Francia.

Por ahora, mientras Europa empieza a hablar de él como una de las grandes figuras emergentes del pelotón mundial, Isaac del Toro sigue repitiendo, etapa tras etapa, la misma idea: nada de esto habría sido posible sin la familia que lo sostuvo antes de que el mundo supiera su nombre.

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