La presidenta Claudia Sheinbaum adelantó este martes que su gobierno prepara una iniciativa para impedir que aspirantes con doble nacionalidad compitan por la Presidencia de la República o por una gubernatura. Lo hizo durante la conferencia matutina “La Mañanera del Pueblo”, en Palacio Nacional.
La mandataria explicó que la reforma buscaría que solo personas con nacionalidad exclusivamente mexicana puedan aspirar a esos cargos de elección popular. Actualmente, la Constitución exige la nacionalidad mexicana por nacimiento para ser presidente, pero no obliga a renunciar a una segunda ciudadanía.
¿Qué plantea la iniciativa?
Sheinbaum contempló que el requisito se aplique a candidaturas presidenciales y a gubernaturas estatales. Con ello, cualquier aspirante con una nacionalidad adicional a la mexicana quedaría descartado de la contienda, sin importar el partido que lo postule.
La propuesta se suma a otras reformas electorales que la presidenta ha impulsado en este sexenio, como la que busca frenar el nepotismo o la que pretende blindar las candidaturas frente a vínculos con el crimen organizado.
Cabeza de Vaca, el ejemplo que usó Sheinbaum
La mandataria citó el caso de Francisco Javier García Cabeza de Vaca, exgobernador panista de Tamaulipas, para justificar la medida. El exmandatario tiene nacionalidad mexicana y estadounidense y reside actualmente en Estados Unidos.
Cabeza de Vaca enfrenta una orden de aprehensión en México por delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita. La Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió que no procedía el amparo que había promovido, por lo que el gobierno mexicano solicitó su extradición a Washington. Hasta ahora, esa petición no ha recibido respuesta.
Sheinbaum ha señalado en conferencias anteriores que la doble nacionalidad del exgobernador complica la ejecución de la orden judicial, ya que Cabeza de Vaca permanece fuera del alcance de las autoridades mexicanas mientras vive en territorio estadounidense.
El caso Inzunza y el espejo de Rocha Moya
En el mismo tono, la presidenta abordó la situación del senador morenista Enrique Inzunza Cázares, señalado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos por presuntos nexos con el Cártel de Sinaloa. El legislador acumula más de cien días de ausencia en el Senado y solo pidió licencia de forma breve en mayo pasado.
Sheinbaum lo comparó con el caso del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, quien solicitó separarse del cargo por segunda vez este año tras una fugaz reincorporación que la propia presidenta calificó de “imprudente“. Voceros de Morena, como el diputado Arturo Ávila, ya habían pedido públicamente que Inzunza siga ese camino y se someta “sin fuero” a la investigación de la Fiscalía General de la República.
Con el Periodo Ordinario del Congreso a punto de arrancar, el 1 de septiembre, la presión sobre el senador sinaloense crece dentro de su propia bancada.
Contexto: la ola de licencias en Morena
El debate ocurre en medio de una seguidilla de controversias dentro de Morena en Sinaloa. Desde el 29 de abril, el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó a diez funcionarios y exfuncionarios del estado —entre ellos Rocha Moya e Inzunza— de proteger operaciones de la facción “Los Chapitos” a cambio de sobornos.
Ese señalamiento detonó licencias, deslindes y un choque político que ha obligado a la presidenta a fijar postura casi a diario. La propuesta contra la doble nacionalidad se lee, en ese contexto, como parte de una estrategia más amplia para blindar las candidaturas frente a señalamientos de este tipo.
¿Qué sigue para la iniciativa?
La propuesta aún no llega formalmente al Congreso. De presentarse y aprobarse, se sumaría a las reformas constitucionales en materia electoral que este gobierno ya ha promovido, como la de no reelección y nepotismo, aprobada en 2025.