El rector recorre personalmente la sede oaxaqueña del examen de control y promete “certidumbre” a estudiantes, familias y al país
Oaxaca de Juárez. El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, Leonardo Lomelí Vanegas, llegó personalmente hasta Oaxaca para supervisar la aplicación del examen de control, la prueba extraordinaria que la UNAM diseñó tras detectar anomalías en el proceso ordinario de admisión a licenciatura 2026-2027.
No fue una visita protocolaria. El rector caminó entre los módulos de aplicación, habló con aspirantes y respaldó, con su propia presencia, un mensaje que ha repetido en los últimos días: la Universidad no dejará pasar ninguna irregularidad.
Lo acompañaron Gabriela de la Cruz, directora del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE); Carlos Andrés Sánchez Soto, director de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Oaxaca, y Aarón Juárez Chávez, responsable de la sede.
“Damos certidumbre a la nación”, afirma el rector
Lomelí Vanegas fue directo. Dijo que el objetivo del examen de control va más allá de corregir un proceso de admisión.
Buscan, explicó, “dar certidumbre, no solamente a las y los estudiantes y a sus familias, sino a la nación, de que ingresarán quienes cuentan con el suficiente conocimiento” para cursar la licenciatura y, después, ejercer una profesión.
El rector planteó el examen como un parteaguas. Con él, dijo, la UNAM “da un paso adelante” para prevenir futuras acciones que afecten la equidad en el acceso a la educación superior.
La meta, insistió, es simple: que nadie tenga ventaja por haber accedido a algún tipo de ayuda indebida que hubiera perjudicado al resto de los aspirantes.
La Universidad, dijo, corrige lo que detecta
Para Lomelí Vanegas, el examen de control es también una muestra de que la UNAM actúa cuando algo falla.
“Cuando detecta alguna anomalía la corrige y la atiende”, señaló, a través de investigaciones que ya están en marcha. Esa, dijo, es la forma correcta de resolver este tipo de problemas: entender qué ocurrió, corregirlo y explicarlo a tiempo.
El rector fue más allá y apuntó directamente a un actor que ha estado en el centro de la polémica: empresas y personas que, según denunció, ofrecieron ayuda indebida a los aspirantes durante el proceso ordinario.
Sobre esos casos, confirmó, ya se presentaron las denuncias correspondientes.
Un llamado directo a los aspirantes: “confíen en sus propias capacidades”
El mensaje del rector no se quedó en el terreno institucional. Se dirigió también, en tono cercano, a quienes están por presentar la prueba.
Invitó a las y los aspirantes, y a sus familias, a no aceptar ningún tipo de ayuda indebida. Les pidió confiar en su propia preparación y presentar el examen con la seguridad de lo estudiado.
Su argumento fue contundente: quienes se preparan adecuadamente están llamados a tener un espacio en la Universidad de la Nación.
Respuestas pendientes: la UNAM promete atender caso por caso
Durante el recorrido, Lomelí Vanegas también respondió a las quejas de algunos aspirantes que reportaron dificultades para registrarse o para obtener respuesta a sus dudas sobre el proceso.
Aclaró que todos los casos serán atendidos en tiempo y forma. “La UNAM dará respuesta personal a cada uno de estos casos”, afirmó, y precisó que cada situación se analizará con base en las evidencias disponibles.
Un examen con sello nacional, aplicado en el sur del país
La jornada en Oaxaca tuvo, además, un valor simbólico. Al llevar el examen de admisión hasta una de las regiones con mayor riqueza cultural del país, la UNAM reafirmó el carácter nacional que la distingue como la Universidad de la Nación.
La sede oaxaqueña se suma así a los puntos de aplicación distribuidos en distintas entidades, en un operativo que busca cerrar, cuanto antes, un proceso de admisión marcado por la controversia y, según la propia Universidad, ya en vías de corrección.