La crisis en Francia entra en su segunda semana sin señales de tregua. La Prefectura de Policía de París informó este sábado que acumula 824 detenidos en la región parisina desde el inicio del movimiento, 85% de ellos menores de edad.
El viernes, los estudiantes encendieron fogatas y chocaron otra vez con la policía, y unos 400 centros amanecieron cerrados. Al mediodía, el Ministerio de Educación contaba 564 planteles con acciones o disturbios.
Qué detonó la crisis en Francia
La protesta nació en Val-de-Marne, en la periferia de París, y luego alcanzó Seine-Saint-Denis, Hauts-de-Seine y la capital. Sus protagonistas tienen, en su mayoría, entre 15 y 18 años. citoyensjornada
Los alumnos reclaman por falta de personal, edificios deteriorados, aulas saturadas, recortes presupuestarios y jornadas muy largas. También denuncian salones sofocantes durante las olas de calor de este año.
Universitarios y otros sectores se sumaron después, y la convocatoria de un sindicato nacional de liceístas llevó los bloqueos a todo el país.
Vandalismo y saldo de heridos
Las imágenes de la semana muestran barricadas en llamas y vehículos calcinados. En Rennes, la policía usó un camión lanza-agua para apagar contenedores y dispersar a jóvenes.
En Marseille, las protestas interrumpieron el transporte público y muchos centros pasaron a clases remotas. El Ministerio del Interior calcula más de 1,000 institutos afectados.
El jueves marcó el pico: 1,949 arrestos en un solo día, sobre todo por agresiones a agentes, violencia y tumultos. El balance oficial registra 284 policías y gendarmes heridos, 65 trabajadores educativos y 170 alumnos lesionados.
Algunos medios elevan el acumulado de detenidos a cerca de 5,000, cifra que las autoridades francesas aún no consolidan en un parte único.
¿Represión policial o ausencia de autoridad?
Los hechos desmienten la idea de un vacío de poder. El Estado respondió con fuerza: todos los prefectos prohibieron manifestarse el viernes cerca de los liceos cerrados, y la Cancillería reportó 1,793 personas bajo custodia policial entre lunes y jueves.
El problema es otro: la autoridad actúa, pero no logra calmar las calles. Abogados de los colegios de París y Seine-Saint-Denis denunciaron violencia policial de especial gravedad contra liceístas.
La IGPN, el órgano de control interno de la policía, abrió tres investigaciones por lesiones durante intervenciones. Miles de teléfonos grabaron los operativos y los videos inundaron las redes.
La prefectura defiende su actuación. Sostiene que 90% de los detenidos actuó en su propio departamento y que muchos no pertenecen a los liceos donde causaron destrozos. citoyens
El pulso político
El primer ministro Sébastien Lecornu convocó una reunión de crisis y pidió a sus ministros cancelar viajes. Además, acusó a La Francia Insumisa de una escalada irresponsable.
Jean-Luc Mélenchon respondió que los liceístas son inofensivos y que el gobierno ordenó la represión. Marine Le Pen también culpó a la izquierda radical de atizar la movilización.
El presidente Emmanuel Macron reconoció el malestar de fondo, pero condenó la violencia. Su gobierno habla ya de violencia urbana, no de reclamo estudiantil.
Repercusiones: lo que viene
La primera consecuencia es electoral. Faltan siete meses para la elección presidencial y la extrema derecha lidera los sondeos. Cada noche de disturbios alimenta el discurso de orden.
La segunda es educativa: cientos de miles de alumnos pierden clases y el gobierno enfrenta una factura presupuestaria que evitó durante años. La tercera es judicial, con miles de expedientes contra menores.
El calendario no ayuda al Ejecutivo. El sindicato estudiantil USL convocó una protesta nacional para el 6 de octubre. Esa jornada medirá si el movimiento crece o se desgasta.