Zúrich / Ciudad de México. La crisis de gobernanza que sacude a la FIFA escaló este lunes a su punto más alto desde que Gianni Infantino asumió la presidencia en 2016. Por primera vez, tres de las seis confederaciones continentales del fútbol —la UEFA (Europa), la Concacaf (Norte, Centroamérica y Caribe) y la AFC (Asia)— firmaron un comunicado conjunto en el que cuestionan abiertamente el liderazgo del dirigente italo-suizo y exigen una investigación independiente sobre el manejo del organismo.
La presea a Trump
Infantino, condescendiente
¿Premio a modo?
Infantino, en diciembre pasado, entregó a Donald Trump el primer “Premio FIFA de la Paz” en el sorteo del Mundial 2026, un gesto que en su momento generó controversia por la cercanía del dirigente con el mandatario estadounidense y que hoy vuelve a citarse como parte del patrón de opacidad que le reprochan las confederaciones.
El origen de la crisis: un plan de privatización sin consultar
Todo comenzó a finales de julio, cuando trascendió que Infantino impulsaba en secreto la creación de FIFA Forward Enterprise (FFE), una filial comercial que administraría los derechos de negocio de los principales torneos, incluido el Mundial. El plan contemplaba vender hasta el 20% de esa nueva compañía a fondos de inversión privados, en una operación que, según reportes, habría recaudado alrededor de 4,200 millones de dólares destinados —en teoría— a programas de desarrollo del fútbol.
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Una propuesta financiera mal trabajada
¿El fútbol en venta?
La FIFA defendió inicialmente la iniciativa asegurando que “el fútbol no estaba en venta” y que cualquier decisión dependería del respaldo de la mayoría de sus asociaciones miembro. Pero la reacción fue inmediata: la UEFA fue la primera confederación en rechazarla públicamente, seguida por la Concacaf y la Confederación Asiática de Futbol. A la presión se sumó la renuncia de Carlos Cordeiro, asesor principal de Infantino, quien manifestó su desacuerdo con el proyecto. Ante el rechazo generalizado, la FIFA terminó retirando el plan. El FinancieroEl Financiero
“Un fallo de juicio, no de comunicación”: la carta que sacude a Zúrich
La retirada del proyecto no cerró la crisis. Este lunes, Concacaf, UEFA y AFC unieron fuerzas para cuestionar públicamente la forma en que se ejerce el liderazgo dentro de la FIFA y exigieron una investigación completamente independiente sobre lo ocurrido. Excélsior
Todos los reflectores
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La postura conjunta se presentó mediante una carta abierta a la comunidad internacional del fútbol, firmada por Victor Montagliani (presidente de Concacaf), Aleksander Čeferin (presidente de la UEFA) y Salman Bin Ibrahim Al Khalifa (titular de la AFC), además de los secretarios generales de las tres confederaciones: Philippe Moggio, Theodore Theodoridis y Datuk Seri Windsor John.
Las tres organizaciones fueron enfáticas al señalar que no se trata de una disputa económica, sino de una crisis de confianza institucional:
“El liderazgo en el futbol no es una posesión. No se trata de tener, o exigir, poder para conservarlo”, advierte el documento firmado por las tres confederaciones.
El texto acusa a la FIFA de haber presentado el episodio como “un fallo de comunicación”, cuando en realidad fue “un fallo de juicio” que provocó “una ruptura fundamental de la confianza hacia las propias instituciones a las que la FIFA existe para servir”. Entre las tres confederaciones firmantes reúnen 136 de las 211 federaciones que integran el fútbol internacional, aunque esa cifra no equivale, por ahora, a un bloque electoral formal.
Las confederaciones también dejaron en claro que su cuestionamiento no busca revisar la ampliación de competiciones, la asignación de sedes de los Mundiales 2030 y 2034, ni ninguna otra decisión ya acordada colectivamente: el reclamo se centra en la integridad del proceso de toma de decisiones y en quién debe rendir cuentas por el diseño del plan de privatización.
La FIFA contraataca: “Esfuerzo concertado para socavarnos”
El organismo con sede en Zúrich no se quedó callado. Tras una reunión de crisis celebrada en el complejo Mohammed VI, cerca de Rabat, la dirección de la FIFA ofreció disculpas por “errores” en el manejo del proyecto y reafirmó su “pleno apoyo” a Infantino. Días después, endureció el tono y denunció “un esfuerzo concertado y continuo por parte de algunos para socavarla a ella y a su presidente”, advirtiendo que quienes no cuenten con el respaldo de las asociaciones miembro “no deben tratar de lograr, mediante acusaciones, insinuaciones o desinformación, lo que no pueden conseguir a través de los procesos democráticos establecidos”.
La FIFA subrayó además el respaldo que le han expresado la Conmebol (Sudamérica) y la CAF (África), sus dos aliados más sólidos en este pulso de poder.
Un frente que se amplía
La presión sobre Infantino no viene solo de las confederaciones. La Federación Noruega de Fútbol, encabezada por Lise Klaveness, pidió abiertamente su dimisión, y federaciones europeas como Finlandia, Gales y Suecia retiraron su respaldo o exigieron explicaciones. Incluso el primer ministro de Canadá, Mark Carney, declaró públicamente que había perdido la confianza en el presidente de la FIFA. A esto se suma una investigación periodística del diario británico The Telegraph sobre presuntas irregularidades en ascensos de personal cercano a Infantino dentro del organismo, acusación que él negó categóricamente.
¿Están contados los días de Infantino al frente de la FIFA?
Por ahora, Infantino sigue siendo el único candidato declarado a la reelección, en una votación que se celebrará en marzo de 2027 en Rabat, Marruecos, para un nuevo mandato de cuatro años. Necesita la mayoría de los 211 votos de las asociaciones miembro para conservar el cargo que ocupa desde 2016.
La posición conjunta de UEFA, Concacaf y AFC no equivale todavía a una candidatura de oposición ni a un bloque electoral formal, y no todas las federaciones de esas tres confederaciones han anunciado que votarán en su contra. Pero el mensaje político es claro: si ese pronunciamiento conjunto llegara a traducirse en una alternativa concreta en el Congreso de 2027, Infantino podría quedar matemáticamente derrotado. Su principal respaldo hoy proviene de CAF y Conmebol, mientras Asia —con la postura de la AFC— se perfila como el terreno decisivo de la contienda.
Lo que hasta hace unas semanas parecía un tropiezo de comunicación se ha convertido en la crisis de gobernanza más seria que ha enfrentado la FIFA bajo su mandato. La pregunta ya no es solo si Infantino logrará sostener su plan comercial, sino si conservará el respaldo político suficiente para llegar, en las condiciones actuales, a la reelección de 2027.