Pemex promete inversión récord mientras Hacienda y la geopolítica marcan límites

• Sheinbaum anuncia más de 400 mil millones de pesos para la petrolera, pero Víctor Rodríguez aclara que el margen fiscal es estrecho y que el envío de crudo a Cuba representa menos del 1% de la producción nacional

Ernesto Madrid

Durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, el gobierno federal anunció una inversión superior a los 400 mil millones de pesos para Petróleos Mexicanos (Pemex), como parte del Plan Nacional de Infraestructura 2026–2030, que contempla un gasto total de 5.6 billones de pesos.

El director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, precisó que tan solo para 2026 la empresa productiva del Estado proyecta inversiones por 425 mil millones de pesos, enfocadas en campos petroleros, incremento de producción de crudo y gas, modernización de refinerías y fortalecimiento de la petroquímica y los fertilizantes.

Las metas oficiales incluyen alcanzar una producción de 1.8 millones de barriles diarios de petróleo, 4 mil 500 millones de pies cúbicos diarios de gas natural y un procesamiento de 1 millón 560 mil barriles por día, una vez concluidas las obras de modernización en las refinerías de Tula y Salina Cruz. Además, se busca producir 560 mil toneladas anuales de amoniaco en 2026.

La inversión será de carácter público y mixto, con el objetivo de recuperar capacidades industriales que se perdieron durante décadas.

No obstante, el anuncio ocurre en un contexto fiscal complejo. En 2025, las finanzas públicas cerraron con señales mixtas: aunque los ingresos per cápita crecieron ligeramente respecto a 2024, quedaron por debajo de lo aprobado, mientras que el gasto total superó lo previsto.

Más relevante aún, los ingresos petroleros registraron una caída significativa. Pemex recibió más recursos del erario de los que aportó, y aunque el déficit fiscal fue menor al del año anterior, sigue siendo elevado frente a estándares históricos, obligando a un mayor endeudamiento.

La deuda pública, hoy en niveles históricamente altos como proporción del PIB, enfrenta además un entorno de tasas elevadas que ha llevado el costo financiero a máximos de varias décadas. Especialistas advierten que sin una disciplina fiscal más sólida y una priorización del gasto hacia inversión productiva —la llamada “regla de oro” de la deuda— el margen de maniobra del gobierno podría estrecharse aún más.

Pemex promete inversión récord mientras Hacienda y la geopolítica marcan límites

El reto, coinciden analistas, no es solo invertir más, sino invertir mejor.

A este escenario se suma la presión externa. Luego de que el expresidente estadounidense Donald Trump advirtiera que México dejará pronto de enviar petróleo a Cuba, Sheinbaum reconoció que existe el riesgo de nuevos aranceles, aunque subrayó que el gobierno buscará vías diplomáticas para no afectar ni a México ni a la isla.

“Habrá otras formas de ayudar a Cuba”, señaló la mandataria, recordando que también existen acuerdos como la contratación de médicos cubanos.

Rodríguez Padilla fue más puntual: Pemex mantiene un solo contrato comercial con Cuba, vigente desde 2023, que el año pasado representó menos del 1% de la producción total de crudo y apenas el 0.1% de las ventas de la empresa.

De acuerdo con el funcionario, las exportaciones de petróleo y petrolíferos a la isla ascendieron en 2024 a 496 millones de dólares, monto que calificó como marginal para las finanzas de Pemex.

“Es un contrato abierto, como los que tenemos con más de 50 países. Nos solicitan en función de nuestra disponibilidad. Si hay disponibilidad, se seguirá vendiendo”, explicó, subrayando que Cuba sí paga por esos envíos y que se realizan bajo criterios comerciales y humanitarios.

Rodríguez Padilla reiteró que la prioridad de la política energética es el procesamiento interno del crudo, razón por la cual las exportaciones se han reducido gradualmente.

El mensaje del gobierno es claro: relanzar a Pemex como motor del desarrollo nacional. Pero la ecuación es delicada. La petrolera enfrenta una pesada carga financiera, el Estado opera con déficit elevado y la deuda pública presiona cada decisión presupuestal, mientras el entorno internacional añade incertidumbre.

La apuesta de Sheinbaum combina inversión, soberanía energética y diplomacia pragmática. La pregunta de fondo es si ese ambicioso plan podrá sostenerse sin comprometer aún más la estabilidad fiscal del país —y si Pemex, una vez más, logrará convertirse en palanca de crecimiento o seguirá siendo el termómetro de las fragilidades estructurales de la economía mexicana.

@JErnestoMadrid
jeemadrid@gmail.com

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