El alto precio de la pasión deportiva – Almanaque – Opinión

Hoy en día el catálogo deportivo es el más amplio que se haya tenido jamás, paradójicamente hemos perdido acceso directo a la gran mayoría y tal parece que esta tendencia irá a la alza.

En México el ser aficionado a los deportes se ha convertido en un tema presupuestal, ya no un acto cotidiano; hoy, según tu bolsillo, será el acceso al deporte o deportes que quieras seguir.

Durante décadas, el deporte fue en gran medida, parte cultural del país. En televisión abierta se podían encontrar clásicos, finales, campeonatos mundiales, eventos disponibles para que las familias y grupos de amigos se congregaran frente al televisor, sin tener que estar condicionados a un pago o una suscripción. Hoy, la historia es muy distinta.

En México, el aficionado que quisiera seguir de manera fiel la Liga Mx tanto varonil como femenil, La Liga Española, la Premier League, la Fórmula 1, la UFC, la NFL y la MLB, es decir tener gran parte del año con entretenimiento deportivo, necesitará múltiples suscripciones. La fragmentación de derechos de transmisión, aún del mismo deporte, pero en ramas varonil y femenil, como en el caso de México, obligó al consumidor a ser el responsable de moldear su propia experiencia: en un mismo fin de semana tendría que cambiar hasta 5 veces, entre plataformas de streaming y servicio de tv de paga, para seguir a sus equipos y deportistas favoritos.

Si de presupuesto hablamos, hay para todos los gustos, y es que un apasionado de los deportes que guste de consumir su contenido deportivo favorito podría desembolsar entre 2 mil y 2 mil 800 pesos al mes, según promociones y paquetes disponibles, en términos anuales, los aficionados deportivos destinan 30 mil pesos al año, para tener acceso a lo que tanto le gusta.

El deporte históricamente fue ese espacio democrático en el que podían convivir personas de distintas clases sociales, entornos y antecedentes, sin embargo, hoy en día ese acceso al deporte parece que propicia aún más la separación de quienes pueden acceder a las plataformas que sea necesario para seguir viviendo su pasión y quienes se tienen que conformar con los resúmenes repeticiones o retransmisiones de los eventos deportivos.

El alto precio de la pasión deportiva – Almanaque – Opinión

Si el seguir algún deporte se ha vuelto un lujo, el poder practicarlo seguirá el mismo camino. El acceso a instalaciones deportivas públicas en México es cuestión de azar.

Espacios y quizá intentos de promover el deporte los haya, pero no basta con la cantidad, la calidad es lo que termina por evidenciar la desigualdad. En muchas zonas, las canchas están deterioradas, en mal estado o han sido abandonadas. Los clubes privados crecen, pero los altos costos hacen inviable que una familia entera o un grupo de amigos puedan costear esos gastos. Los deportes que requieren instalaciones o equipos especializados, presentan una invisible e implícita línea, que no cualquier persona puede cruzar.

No sólo nos referimos a deportes que históricamente han estado asociados a un mayor poder adquisitivo, aún actividades que se dan en la calle o el barrio, los deportes “populares” como el futbol, beisbol o incluso el box, tienen costos fijos como inscripciones, mensualidades, torneos o  transporte, que complican el compromiso e incluso la profesionalización.

El talento, los “diamantes en bruto” no sólo surgen de la exclusividad, también de la masividad, si la base del deporte se reduce, lo mismo sucederá con las representaciones en el futuro.

En pleno 2026, a tan solo unos meses del tercer mundial que México albergará,  no se ha anunciado un programa o proyecto que esté a la altura de esta celebración, la inauguración o rehabilitación de parques o espacios deportivos que tengan un impacto mucho más profundo que cualquier activación o campaña publicitaria de empresa alguna durante el mundial.

Con la determinación, temple y carácter de los mexicanos, será un gran desperdicio si sólo son consumidores deportivos. Se necesita ampliar la base de fanáticos, impulsar el alto rendimiento estructurado y profesional, que el mundial no sea solo espectáculo, sino un impulso planificado.

El acceso importa y la historia del deporte mexicano lo demuestra. Julio Cesar Chávez no surgió de una academia de élite, es fruto de la cultura popular del boxeo y de la inspiración que sintió de uno de sus hermanos.

Hugo Sánchez conquistó Europa, creció jugando fútbol, supo lo que eran la retas callejeras y posteriormente los entrenamientos de alto rendimiento acompañados de estudios universitarios.

“El Toro” Valenzuela (qepd) que impactó a las Grandes Ligas y que se convirtió en leyenda de los Dodgers, comenzó con la accesibilidad que tuvo al deporte que le apasionaba en un entorno donde practicar béisbol, era favorable.

Por último, Lorena Ochoa pudo abrir camino para las jugadoras y jugadores mexicanos en un deporte históricamente asociado a grandes sumas de dinero y un entorno muy exclusivo, y contribuyó a redefinir la percepción internacional del golf mexicano.

Si queremos que el deporte siga siendo parte del ADN mexicano, consumir deporte no debería ser un lujo y mucho menos, poder practicar algunos de estos deportes.

Que el deporte no deje de ser para todos. Te leo.

POR: DIEGO SÁNCHEZ GONZÁLEZ “ALMANAQUE”

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Fuente: El Heraldo de México

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