• La salida del funcionario despresuriza la disputa política en la SEP, pero no corrige la caída en matrícula ni el retroceso en aprendizaje que documentan organizaciones civiles. El relevo cambia el nombre en la oficina; la crisis estructural permanece.
Ernesto Madrid
La salida del hombre que se subió al tabique y se mareó —porque el ego terminó pesando más que las prioridades educativas— no fue un simple ajuste administrativo. Fue el desenlace visible de una disputa que, más que pedagógica, se volvió política. Entre abucheos por los libros de texto gratuitos y consignas cruzadas dentro y fuera de la SEP, dejó el cargo y regresó a su plaza docente. El debate quedó suspendido en el aire, pero los datos no.
Su relevo, Nadia López García, llega a un despacho marcado por la controversia, pero también por cifras que trascienden el ruido ideológico. Mientras la discusión pública se concentró en el contenido de los libros, los indicadores comenzaron a mostrar un deterioro estructural.
La organización Mexicanos Primero ha insistido en que el problema no se limita a los materiales. Sin acompañamiento docente sólido, formación continua, infraestructura adecuada y mecanismos técnicos autónomos de evaluación curricular, cualquier reforma editorial resulta insuficiente. La propuesta es clara: un sistema permanente, profesional e independiente para revisar contenidos con criterios técnicos y no políticos.
El diagnóstico se cruza con los datos de México ¿Cómo Vamos?, que documenta que el componente de “Acceso a conocimientos básicos” del Índice de Progreso Social (IPS) cayó a su nivel más bajo desde 2015. La matrícula en preescolar y primaria descendió tras la pandemia y no se ha recuperado plenamente; en secundaria, los niveles están por debajo de los observados al inicio de la serie. El retroceso compromete movilidad social y productividad futura.
A ese cuadro se suman los hallazgos de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, que documentó inconsistencias en la planeación y calidad de materiales educativos, particularmente en el Conafe. En febrero de 2024, la organización reveló que se distribuyeron libros en inglés en comunidades marginadas como Oxchuc, Chiapas, donde la mayoría de la población habla lenguas indígenas y no domina el español. Los contenidos incluían temas complejos con saltos cronológicos y falta de rigor pedagógico, lo que dificultaba el aprendizaje en contextos de alta vulnerabilidad.
Arriaga se va, el rezago se queda
El modelo educativo impulsado en ese ámbito, basado en tutorías y aprendizaje individual, exige docentes altamente capacitados; sin embargo, en muchas comunidades el personal cuenta apenas con secundaria o bachillerato incompleto. Especialistas advierten que la combinación de materiales poco contextualizados y formación limitada puede generar más confusión que avance académico.
El IPS —que mide desarrollo social más allá del PIB e integra dimensiones como necesidades básicas, fundamentos del bienestar y oportunidades— también muestra rezagos territoriales preocupantes. Este año destacan Guanajuato, Puebla y Michoacán, pero el caso de Morelos resulta especialmente significativo: la entidad figura entre los peores desempeños en acceso a conocimientos básicos, profundizando brechas en un estado donde la movilidad social ya enfrentaba obstáculos estructurales. Campeche completa la lista de mayor rezago. Cuatro de esas entidades son gobernadas por Morena y una por el PAN, evidencia de que el deterioro no distingue siglas partidistas.
En ese contexto, la discusión sobre los libros se volvió símbolo. Para un sector del oficialismo, representaban una ruptura histórica; para críticos y especialistas, evidenciaban improvisación, sobrecarga al magisterio e inconsistencias conceptuales.
Pero mientras la política debatía consignas, los indicadores avanzaban en sentido contrario.
Las denuncias administrativas y los señalamientos internos terminaron por acelerar la salida del funcionario. Sin embargo, su partida no modifica la realidad que describen los datos ni corrige la caída en matrícula ni el deterioro en aprendizajes básicos.
Hoy la SEP tiene un relevo en la Dirección de Materiales Educativos. Lo que no tiene aún es una estrategia integral que articule evaluación independiente, fortalecimiento docente y recuperación de matrícula. La educación, motor histórico de movilidad social, enfrenta presión económica en los hogares, secuelas postpandemia y polarización política.
El hombre que se mareó en el tabique ya no está.
Pero el rezago —documentado, medido y territorialmente visible, especialmente en Morelos— permanece.
@JErnestoMadrid
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